Este viernes, coincidiendo con la toma de posesión de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, tanto Estados Unidos como la Unión Europea han intensificado su postura contra el régimen venezolano al imponer nuevas sanciones y desconocer su legitimidad.
Desde el bloque europeo, se formalizó la implementación de medidas restrictivas contra Caryslia Rodríguez, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela, junto a otros catorce altos funcionarios. Según la Unión Europea, estas acciones responden a la continua erosión de la democracia y del Estado de derecho en el país sudamericano, elevando así a 69 el número total de venezolanos sancionados.
En un comunicado, el Consejo Europeo detalló que los nuevos sancionados pertenecen al Consejo Nacional Electoral (CNE), al sistema judicial y a las fuerzas de seguridad. Estas medidas buscan promover “una solución negociada y democrática a la crisis”, declaró Kaja Kallas, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores. Además, subrayó que el levantamiento de las sanciones dependerá de “avances tangibles” en derechos humanos y Estado de derecho, así como de un “diálogo genuino” que facilite una transición democrática.
Por su parte, el Reino Unido también se sumó a las acciones internacionales al sancionar a quince figuras venezolanas, incluidos jueces y altos funcionarios vinculados al gobierno de Maduro. Según el ministro de Exteriores británico, David Lammy, “la reclamación del poder por parte de Maduro es fraudulenta”, ya que las elecciones no cumplieron con estándares de libertad y justicia. Lammy advirtió que estas sanciones buscan enviar un “mensaje claro” de que el Reino Unido no tolerará la opresión ni las violaciones de derechos humanos por parte del régimen.
Entre los nombres señalados por Londres figuran Caryslia Rodríguez, Miguel Antonio Muñoz Palacios, subdirector del Sebin, y Asdrúbal José Brito Hernández, director de investigaciones criminales de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, entre otros.
En suma, las sanciones impuestas por la Unión Europea y el Reino Unido reflejan una postura contundente frente al régimen de Nicolás Maduro, con un objetivo claro: fomentar una transición democrática y el respeto a los derechos humanos en Venezuela. Estas medidas no solo buscan condenar las acciones del gobierno venezolano, sino también enviar un mensaje de apoyo al pueblo venezolano en su lucha por recuperar la democracia y el Estado de derecho.


