En los últimos meses, los accidentes aéreos han sido noticia con una frecuencia cada vez mayor, lo que ha generado preocupación sobre la seguridad en los cielos. Este viernes, 7 de febrero una avioneta se estrelló en una avenida cercana al centro de São Paulo, Brasil, impactando varios vehículos y dejando dos fallecidos y seis heridos. Este no es un caso aislado: incidentes similares han ocurrido en distintas partes del mundo, lo que lleva a preguntarse si volar es más peligroso hoy en día.

Según un reciente análisis de National Geographic, el cambio climático está afectando significativamente las condiciones de vuelo, haciendo que las turbulencias sean más frecuentes y peligrosas. Paul D. Williams, profesor de ciencias atmosféricas en la Universidad de Reading, explica que la cantidad de turbulencias severas en el Atlántico Norte ha aumentado un 55 % desde 1979 y podría casi triplicarse para 2060. Esto se debe a la aceleración de las corrientes en chorro, lo que provoca tormentas más intensas y vuelos más accidentados.
Las turbulencias de aire claro, que aparecen sin previo aviso y son imposibles de detectar a simple vista, también están aumentando debido al calentamiento global. Un estudio reciente señala que estas turbulencias están creciendo en zonas como el norte de África, Asia Oriental y Oriente Medio, lo que supone un desafío para la seguridad aérea. De hecho, investigadores sugieren que los aviones del futuro deberán diseñarse considerando estas nuevas condiciones atmosféricas.
Los aeropuertos tampoco escapan a los efectos del cambio climático. Inundaciones recientes, como las que sumergieron el Aeropuerto Internacional Salgado Filho en Brasil, muestran cómo las precipitaciones extremas pueden afectar el tráfico aéreo. Además, el calor extremo está reduciendo la eficiencia de los aviones durante el despegue, ya que el aire menos denso dificulta la sustentación, obligando a necesitar pistas más largas y menor carga.

Si bien los expertos aún no establecen un vínculo directo entre el cambio climático y el aumento de accidentes aéreos, algunos advierten que estos factores podrían estar afectando la seguridad en los vuelos. Además, el mantenimiento de las aeronaves y la alta demanda de vuelos comerciales también podrían influir en la frecuencia de los incidentes.
Aunque los aviones siguen siendo uno de los medios de transporte más seguros, la combinación de factores climáticos y operativos sugiere que la industria aeronáutica deberá adaptarse a un entorno cada vez más desafiante. La pregunta no es solo si volar es más peligroso, sino qué medidas se están tomando para minimizar estos riesgos en el futuro.


