Desde el emblemático Pabellón de Cristal, en la Plaza de la Paz de Barranquilla, la Región Caribe dio un paso trascendental en su camino hacia una mayor autonomía y representación territorial. En un acto simbólico pero cargado de significado político y social, se entregaron oficialmente las ordenanzas que impulsan la transición de la Región Administrativa y de Planificación (RAP) a Región como Entidad Territorial (RET). El presidente del Senado, Efraín Cepeda, y el ministro del Interior, Armando Benedetti, recibieron los documentos, marcando el tercer paso clave en este proceso de integración regional.
El evento contó con la presencia de gobernadores de varios departamentos del Caribe colombiano y diputados del Atlántico, quienes reafirmaron su compromiso con una región más fuerte, cohesionada y con capacidad de decisión propia. Esta unión de voluntades refleja un sentimiento compartido en el Caribe: la necesidad urgente de contar con una estructura institucional que le permita gestionar sus recursos, planificar su desarrollo y defender su identidad cultural.

Durante su intervención, el presidente del Senado, Efraín Cepeda, subrayó que esta transformación es una demanda legítima consagrada en la Constitución de 1991. “Aquí las regiones no tienen derecho para decir cuáles son sus sueños, anhelos, proyectos. Por eso necesitamos esa autonomía”, expresó, resaltando la importancia de pasar de la RAP a la RET como una manera de darle voz real a las aspiraciones del Caribe.
Desde el Cubo de Cristal, también en Barranquilla, la gobernadora de Sucre, Lucy García Montes, celebró con entusiasmo este momento histórico. “Hoy es un día muy importante para la Costa Caribe. Hoy estamos unidos con una fuerza, porque llegó la hora del Caribe”, afirmó, visiblemente emocionada. Su mensaje no solo apeló al orgullo regional, sino también al llamado colectivo de cerrar las brechas sociales que históricamente han marginado al Caribe frente al centro del país.
La conversión en RET no solo representa una reforma administrativa, sino una apuesta por el desarrollo con identidad. Significa una región que se piensa a sí misma desde sus propias necesidades, que diseña políticas públicas enfocadas en su realidad y que busca saldar una deuda histórica con sus habitantes. La meta es construir un Caribe más justo, con más oportunidades y con un modelo de gobernanza donde el poder de decisión se descentralice.
Con este paso, el Caribe colombiano da una señal clara de madurez institucional y unidad política. La ruta hacia la RET avanza con firmeza, y desde Barranquilla, corazón de la región, se encendió una nueva llama de esperanza para millones de caribeños que por décadas han soñado con un territorio más equitativo, representativo y autónomo.


