La consulta popular impulsada por el presidente Gustavo Petro fue hundida esta semana en el Senado en medio de una votación reñida que terminó en controversia. Con 49 votos en contra y 47 a favor, la iniciativa del Ejecutivo fue rechazada por escaso margen, lo que generó acusaciones de fraude por parte del propio mandatario y miembros de su gabinete. El presidente no tardó en reaccionar: denunció maniobras irregulares, señaló directamente al presidente del Senado, Efraín Cepeda, y anunció que volverá a presentar la consulta, esta vez con una nueva pregunta enfocada en el precio de los medicamentos.
La polémica estalló tras la sesión plenaria en la que se votó la propuesta de consulta. Petro denunció que no se respetó la mayoría real del Senado y afirmó que hubo un bloqueo antidemocrático. A través de su cuenta en X, calificó a Cepeda como “el héroe de la banda” y aseguró que “49 senadores no son mayoría”, argumentando que se impidió la votación de quienes podrían haber inclinado la balanza a favor del gobierno.
La inconformidad del Ejecutivo no se quedó en palabras. Además de anunciar que volverá a impulsar la consulta, Petro hizo un llamado a la ciudadanía a organizar cabildos populares, espacios de discusión comunitaria que, aunque no tienen efectos legales, buscan movilizar apoyo ciudadano y ejercer presión política.
La novedad en esta nueva versión de la consulta radica en la inclusión de una nueva pregunta que busca abrir el debate sobre el papel del Estado en el sistema de salud. El texto propuesto es: “¿Está usted de acuerdo en que el precio de los medicamentos baje en el país y que se permita al Estado comprar y producir los medicamentos esenciales y los de las principales enfermedades que padecen las personas?”
Este giro hacia el tema de los medicamentos responde a una de las preocupaciones constantes del gobierno: el acceso a la salud y la posibilidad de reducir la influencia del mercado en la atención médica. La intención del Ejecutivo es que los ciudadanos puedan pronunciarse directamente sobre una política pública que consideran urgente y estructural.
El pulso entre el Congreso y el gobierno nacional por esta consulta apenas comienza. Con una nueva propuesta en camino y el respaldo de sectores populares que podrían activarse a través de los cabildos, Petro busca darle vida a una iniciativa que, más allá de lo jurídico, se ha convertido en una bandera política de su mandato. La pregunta ahora es si el nuevo intento logrará sortear los obstáculos legislativos o si se repetirá la historia del primer intento frustrado.


