Desde el 1 de junio comenzó oficialmente la temporada de ciclones tropicales en el océano Atlántico, el mar Caribe y el golfo de México, lo que ha llevado a las autoridades colombianas a poner en marcha sus planes de contingencia, especialmente en zonas de alta vulnerabilidad como La Guajira, Bolívar, Atlántico, Magdalena y el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
Estas regiones, con una larga historia de exposición a fenómenos ciclónicos, han adoptado medidas concretas para reducir los riesgos. Según el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés), este año la temporada podría ser más intensa de lo habitual, con una probabilidad del 60 % de que se presenten entre 13 y 19 tormentas tropicales. De estas, entre seis y 10 podrían convertirse en huracanes, y hasta cinco alcanzarían la categoría de huracanes de gran intensidad.
De acuerdo con información publicada por Infobae, el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), Carlos Carrillo, informó que se han activado los planes de gestión del riesgo en coordinación con los comités departamentales y municipales. Además, advirtió que los efectos de la temporada no se limitan a las zonas costeras, ya que en otras partes del país podrían presentarse emergencias por inundaciones, fuertes vientos y deslizamientos de tierra.
Carrillo hizo un llamado a las comunidades a revisar sus planes de emergencia y mantenerse al tanto de las recomendaciones oficiales.
En Colombia, la temporada de ciclones se extiende hasta el 30 de noviembre, con impactos significativos en la Región Caribe y el archipiélago de San Andrés. Durante estos meses, se espera un aumento en los eventos meteorológicos extremos, lo que podría afectar tanto la infraestructura como a las poblaciones locales. Las características geográficas y climáticas de lugares como La Guajira y el archipiélago incrementan su vulnerabilidad ante este tipo de fenómenos naturales.


