Una nueva jornada de ataques cruzados entre Ucrania y Rusia ha dejado al menos seis muertos y más de veinte heridos en territorio ucraniano, mientras que en suelo ruso se reportaron dos fallecidos y varios lesionados. El incremento de la violencia ocurre tras la llamada Operación Telaraña, una acción ucraniana sin precedentes que logró afectar la capacidad de ataque aéreo estratégico del Kremlin.
Los bombardeos rusos de este sábado, centrados principalmente en la ciudad de Járkov, marcaron uno de los días más oscuros desde que comenzó la invasión en febrero de 2022. Según el alcalde de la ciudad, Igor Terehkov, se trató del “mayor” ataque desde entonces. La arremetida incluyó el lanzamiento de nueve misiles y más de 200 drones, de los cuales el ejército ucraniano asegura haber interceptado cerca del 80%. Las consecuencias han sido devastadoras: entre los heridos se encuentran un bebé de pocos meses de nacido y una adolescente de 14 años. Las autoridades no descartan que la cifra de víctimas aumente conforme avanzan las labores de rescate.
Pero la ofensiva no fue unilateral. Ucrania también lanzó una serie de ataques con drones explosivos sobre territorio ruso, concentrando su operación en la provincia de Belgorod, fronteriza con Járkov. De acuerdo con el gobernador Vyacheslav Gladkov, al menos tres personas resultaron heridas. Un dron impactó directamente en un automóvil donde se desplazaba una mujer, y otro en un vehículo con dos hombres que debieron ser hospitalizados.
La noche fue especialmente tensa también en otras regiones rusas como Bryansk, Kaluga, Smolensk y Moscú, donde drones ucranianos fueron interceptados antes de causar daños mayores, según informó el Ministerio de Defensa de Rusia. BBC Internacional dio cuenta de estos ataques y destacó que uno de los drones alcanzó una zona cercana al poblado de Ustinka.
Mientras continúa la escalada del conflicto, los analistas advierten que esta serie de ataques podría marcar una nueva etapa de confrontación directa, en la que ambos países parecen decididos a responder con mayor contundencia. La comunidad internacional, por ahora, sigue observando con preocupación cómo se intensifica una guerra que no muestra signos de tregua.
En medio de los escombros y la incertidumbre, lo único claro es que la espiral de violencia está lejos de detenerse. Las represalias, los bombardeos y los ataques con drones se han convertido en parte de una rutina peligrosa que sigue cobrándose vidas, mientras la esperanza de una solución diplomática se aleja cada vez más del horizonte.
Fuente: BBC


