En medio de una profunda tristeza nacional, cientos de personas se reunieron en Bogotá para despedir al senador y exprecandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, quien falleció el 11 de agosto tras más de dos meses de permanecer hospitalizado debido a las heridas sufridas en un atentado durante un acto de campaña en la capital del país.
La jornada inició en el Congreso de la República, donde se instaló la cámara ardiente para que ciudadanos, colegas y figuras públicas pudieran rendirle homenaje. Posteriormente, el féretro fue llevado a la Catedral Primada, escenario de la ceremonia religiosa, antes de partir hacia el lugar de su sepultura.
Durante la misa, a la 1:18 de la tarde, María Claudia Tarazona tomó la palabra para dirigir un mensaje de reflexión a los asistentes: “La justicia en este momento es indispensable para que se fortalezca la democracia y los seres humanos deben responder por sus actos. Esa es la manera como se crea un país justo”, afirmó.
Acompañada de sus hijas y de Miguel Uribe Londoño, Tarazona expresó el dolor que deja esta pérdida: “Romper una familia, quitarle a un padre a su hijo, a una esposa su esposo, a unos hijos un padre es el acto de maldad más grande que jamás pueda existir. No puede volver a suceder”.
En la parte final de su intervención, la viuda del senador dejó un mensaje cargado de amor y despedida: “Miguel, te voy a amar cada día de mi vida hasta que llegue mi momento de encontrarme contigo en el cielo. Esposo mío, mi vida entera, amor lindo, gracias por vida, tu amor y sacrificio por Colombia. Te amaré por el resto de mi vida”.
Posteriormente, Miguel Uribe Londoño recordó a su esposa Diana Turbay, madre del fallecido senador, asesinada en enero de 1991, y aprovechó para pronunciar un llamado contundente contra la violencia: “No tenemos ninguna duda de dónde viene la violencia, no tenemos duda de quién la promueve, no tenemos duda de quién la permite. Tenemos que plantar cara a esto y decir ‘no más, no más, no más’. No podemos quedarnos en resignación y la simple pasividad. Aunque el dolor y sed de venganza quieran nublar nuestro juicio y tentarnos a responder de la misma forma que nos atacan, es cuando hago un firme llamado a actuar con nuestra más pura esencia colombiana. Esa compuesta por la serenidad, la inteligencia y la responsabilidad”.
Antes de concluir, reiteró un mensaje de resistencia y esperanza: aunque “callaron a Miguel, no podrán callar la voz de millones de colombianos pidiendo a gritos un cambio. Tenemos una oportunidad única de frenar esta locura en el 2026, no la desaprovechemos. Solo así tendrá sentido esta causa”.
Pasada la 1:45 de la tarde, el homenaje culminó con la interpretación de la canción “El Guerrero”, en voz del cantante Yuri Buenaventura, mientras el ataúd con el cuerpo del senador era retirado de la catedral.


