En las últimas horas, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, agitó el debate energético en el Caribe tras proponer la liquidación de la empresa Air-e y abrir la puerta a que la generadora Gecelca asuma su operación. La iniciativa, que el funcionario explicó como una respuesta a las múltiples quejas de los usuarios por fallas en el servicio y elevados costos, no tardó en generar reacciones, especialmente por parte de expertos y exfuncionarios del sector.
El exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, se pronunció con firmeza frente a este anuncio, advirtiendo que la sola idea de liquidar a Air-e ya está sembrando incertidumbre en el mercado. Según explicó, el principal foco de preocupación recae en los acreedores de la compañía, en particular las empresas generadoras que le suministran energía y a las que la distribuidora ya les adeuda más de 1,5 billones de pesos. “De darse la liquidación, la misma tendría un efecto suspensivo sobre las deudas, como ya ocurrió con la intervención de la Superintendencia de Servicios Públicos en septiembre del año pasado”, señaló.
Acosta insistió en que antes de contemplar un proceso de liquidación, el Gobierno debería garantizar la solvencia de la empresa. Para ello, pidió que tanto el Ministerio de Hacienda como la Superintendencia de Servicios Públicos destinen recursos que le permitan a Air-e contar con liquidez y caja suficientes para cumplir con sus obligaciones contractuales. A su juicio, esta sería una salida más responsable y menos riesgosa para los usuarios y el sistema eléctrico.
Sobre la propuesta de sustituir a Air-e con una empresa estatal como Gecelca, Acosta fue categórico en advertir que la ley no permite este tipo de movimientos. Recordó que la normativa prohíbe la integración vertical, es decir, que una empresa generadora de energía asuma también funciones de distribución. “Gecelca es una generadora y mal podría asumir la competencia como distribuidora para atender los departamentos de Atlántico, Magdalena y La Guajira”, subrayó.
En ese sentido, el exministro pidió prudencia y un análisis más riguroso antes de tomar decisiones que, lejos de resolver la crisis de Air-e, terminen agravando la situación. “Esto hay que mirarlo con mucho cuidado, para no complicar más un problema que ya tiene en riesgo el suministro de energía en toda la región Caribe”, advirtió.


