La Universidad Metropolitana de Barranquilla vive una nueva etapa bajo la dirección de su rector, José Borrero Aguilera, quien en entrevista con Extranoticias y Radio Tropical, habló de los retos que afrontará la institución en esta nueva etapa. Consciente de la tradición de más de medio siglo de la Unimetro, el directivo aseguró que su tarea se centrará en potenciar lo positivo que ya existe, corregir las debilidades y abrir las puertas a nuevos programas académicos que le permitan crecer tanto en calidad como en cantidad.
Uno de los anuncios más esperados por la comunidad universitaria y la ciudad fue el referido al Hospital Metropolitano, que permanece cerrado desde hace cinco años. Borrero reconoció que se trabaja en su reapertura, aunque evitó comprometerse con una fecha específica. “No he querido, para no generar falsas expectativas, hablar de tiempos pero lo importante es que se está trabajando ya y va a ser un hecho esa apertura”, manifestó.
El rector subrayó que el programa de Medicina seguirá siendo la columna vertebral de la institución, con cerca de 2.000 estudiantes dentro de un total aproximado de 5.000 que conforman la población académica, entre pregrado y posgrado. Pese a que la universidad no alcanza el tamaño de otras instituciones del país, Borrero resaltó que mantiene su relevancia en Barranquilla gracias a la trayectoria de su facultad de Medicina y a la importancia que históricamente ha tenido en el sector salud.
En cuanto a la dinámica educativa del país, Borrero reconoció que la Unimetro no es ajena a la disminución en la matrícula que enfrentan las universidades colombianas. Según explicó, este fenómeno se relaciona con el crecimiento del número de instituciones de educación superior y con políticas estatales, especialmente del Icetex, que han limitado el acceso de muchos jóvenes a las aulas universitarias.
Un aspecto en el que el rector quiso hacer énfasis fue el económico. Aseguró que estudiar Medicina en la Universidad Metropolitana resulta más asequible que en cualquier otra institución, incluso en la Universidad del Atlántico, que siendo pública maneja costos similares. “Aproximadamente son 13 millones de pesos, que es un valor que si se compara con lo que hay en el mercado, y llamémoslo así, en el país, es el más económico”, señaló.
Con este panorama, Borrero Aguilera enfrenta el reto de mantener el prestigio de la facultad de Medicina, garantizar el acceso a una educación de calidad a bajo costo y trabajar por el esperado rescate del Hospital Metropolitano. Una hoja de ruta ambiciosa que, de cumplirse, significaría un impacto positivo tanto para la universidad como para la salud en Barranquilla.


