En el marco de la Cátedra de Europa, evento anual que organiza la Universidad del Norte y que reúne a expertos nacionales e internacionales para compartir sus conocimientos con la comunidad académica y el público en general, se realizó la conferencia “Felicidad que se aprende. Experiencias educativas generadoras de bienestar y felicidad”.
La charla estuvo liderada por diferentes ponentes, entre ellos María Alicia Ramírez, directora de la Fundación Chukuwata, y Junell Araujo, docente del Colegio Alemán, quienes coincidieron en un mismo propósito: mostrar la felicidad no solo como un estado personal, sino como una herramienta formativa que debe ser promovida desde la niñez.
Durante su intervención, Ramírez compartió una reflexión sobre el concepto de felicidad y la importancia de que cada individuo se reconozca a sí mismo para alcanzarla. “Para ser felices tenemos que conocernos a nosotros mismos, o sea, es reconocer nuestra identidad, qué nos gusta, qué nos emociona, reconocer nuestras emociones, y bueno, siendo felices podemos hacer a los otros también felices”, afirmó.
La directora explicó que, desde la Fundación Chukuwata, la felicidad se promueve a través del alimento, entendiéndolo no solo como sustento físico, sino como una experiencia sensorial y emocional. “Desde la Fundación Chukuwata cocinamos el cambio a través del alimento. Para mí, el alimento ha sido una fuente de felicidad enorme, porque es conectarse con un producto desde los sentidos, transformarlo, pero sobre todo tenemos la oportunidad de comerlo”, aseguró.
Ramírez resaltó que en el trabajo con niños en contextos tanto rurales como urbanos —específicamente en Piojó y Puerto Colombia— han comprobado cómo la cocina, los oficios ancestrales y el reconocimiento del territorio fortalecen la seguridad, las emociones y la capacidad de relacionarse. En ese sentido, destacó que “la enseñanza más grande es que tenemos que tener una actitud siempre positiva y que la felicidad también se da a medida que nosotros tenemos que siempre estar abiertos a lo positivo”.
Por su parte, Junell Araujo, docente del Colegio Alemán, centró su intervención en el reconocimiento de los niños como protagonistas de su propio aprendizaje. “Nosotros desde el Colegio Alemán aportamos a la felicidad de los niños, reconociendo que son niños competentes, que son capaces, y que traen todas sus capacidades para desarrollar y aprender felizmente”, señaló.
Asimismo, subrayó que este tipo de espacios académicos son vitales porque permiten reflexionar sobre el rol del educador y la necesidad de un enfoque que trascienda lo meramente académico. “Esta conferencia es supremamente importante porque impacta no solamente en el rol docente, sino en el verdadero desarrollo integral del niño”, sostuvo.
La conferencia dejó en evidencia cómo distintas experiencias, desde la alimentación hasta la pedagogía escolar, pueden convertirse en catalizadores de felicidad para los más pequeños. En el escenario de la Cátedra de Europa, la idea de la felicidad como herramienta formativa quedó plasmada como un llamado a educadores, familias y comunidades a generar entornos que permitan a los niños crecer con bienestar, seguridad y, sobre todo, alegría.


