El anuncio del incremento del salario mínimo para 2026, decretado por el Gobierno nacional, generó una ola de reacciones desde distintos sectores políticos y económicos del país, principalmente desde la oposición y líderes gremiales, quienes coincidieron en advertir posibles efectos negativos sobre el empleo, la inflación y la sostenibilidad empresarial.
El expresidente Iván Duque calificó el aumento como una medida desmedida en medio de un crecimiento económico que consideró insuficiente. Afirmó que una decisión de este tipo podría provocar la pérdida de empleos formales, la quiebra de miles de empresas y un impacto inflacionario significativo. En su mensaje, Duque señaló que este tipo de políticas ahuyentan la inversión, afectan a los generadores de empleo y fomentan la informalidad laboral.
En una línea similar, el representante a la Cámara Christian Garcés criticó que el aumento se haya definido nuevamente por decreto, señalando que se ignoraron las advertencias de empresarios y expertos. Según el congresista, aunque el incremento puede resultar atractivo desde el punto de vista social, termina afectando a los mismos trabajadores que busca beneficiar, debido a sus consecuencias económicas.
Por su parte, el senador Mauricio Gómez Amín sostuvo que el aumento del 23 % no puede convertirse en una bandera política. En su pronunciamiento, aseguró que una decisión sin sustento técnico se traduce en inflación, quiebras empresariales y una reducción de las oportunidades laborales, advirtiendo que el populismo económico termina generando costos elevados para el país.
El analista Luigi Parra puso el foco en la realidad del mercado laboral colombiano, recordando que más de 11 millones de personas no alcanzan a devengar un salario mínimo y que la tasa de informalidad supera el 50 %. En ese contexto, sostuvo que un incremento tan elevado podría profundizar la informalidad en lugar de reducirla.
Finalmente, la senadora María Fernanda Cabal cuestionó el anuncio del salario mínimo para 2026, señalando que el aumento nominal no resuelve los problemas estructurales de inflación y desempleo. En su mensaje, comparó la medida con experiencias de otros países y advirtió que este tipo de decisiones pueden erosionar el poder adquisitivo, provocar cierres de empresas y empujar a más trabajadores hacia la informalidad.


