En los últimos años, el lenguaje utilizado en la propiedad horizontal en Colombia ha venido incorporando, de manera creciente, términos extranjeros —principalmente del inglés— que se han instalado en la cotidianidad de administradores, consejos de administración, proveedores y residentes. Este fenómeno, aunque común en contextos globalizados, merece una reflexión más profunda cuando se convierte en hábito automático y no en una verdadera necesidad comunicativa.
El uso de extranjerismos no es, en sí mismo, un problema. Existen contextos técnicos o académicos donde pueden ser útiles o incluso inevitables. Sin embargo, en el entorno cotidiano de la propiedad horizontal, su uso excesivo y muchas veces innecesario termina generando más inconvenientes que beneficios. No solo dificulta la comprensión para muchas personas, sino que también crea una distancia artificial entre quienes manejan estos términos y quienes no, afectando la comunicación clara y efectiva que debería ser la base de cualquier comunidad.
Colombia es un país de habla hispana, con una riqueza lingüística amplia y suficiente para expresar con precisión cualquier concepto relacionado con la administración, la convivencia y la gestión de bienes comunes. Nuestro idioma no necesita ser reemplazado ni adornado con términos extranjeros para resultar válido, técnico o moderno. Por el contrario, cuando utilizamos palabras en español, fortalecemos la claridad, la inclusión y el sentido de pertenencia dentro de nuestras comunidades.
En este sentido, es oportuno recordar algunos de los extranjerismos más comunes en la propiedad horizontal, junto con sus equivalentes en español, los cuales no solo existen, sino que resultan más claros para la mayoría de las personas:
Leasing: arrendamiento financiero
Facility Management: gestión de infraestructura o gestión de servicios generales
Outsourcing: tercerización
Staff: personal o equipo de trabajo
Default: incumplimiento
Amenities: zonas comunes recreativas o servicios complementarios
Co-working: espacio de trabajo compartido
Smart Building: edificio inteligente
App: aplicación móvil
Backup: respaldo
Checklist: lista de verificación
El reemplazo de estos términos por sus equivalentes en español no implica perder precisión ni profesionalismo. Al contrario, demuestra dominio real del lenguaje y una intención genuina de comunicarse de manera efectiva. Hablar claro no es simplificar en exceso; es hacer accesible la información para todos los miembros de la comunidad, sin importar su formación o experiencia.
Además, es importante cuestionar la idea de que el uso de palabras en inglés aporta mayor estatus o conocimiento. En muchos casos, este hábito responde más a una tendencia social que a una necesidad técnica. Adoptar términos extranjeros sin justificación puede proyectar una imagen de sofisticación superficial, cuando en realidad el verdadero valor está en la capacidad de explicar, gestionar y resolver situaciones de manera clara y comprensible.
En la propiedad horizontal, donde convergen personas de diferentes edades, profesiones y niveles educativos, la comunicación debe ser un puente, no una barrera. Un administrador que habla en términos sencillos y comprensibles genera confianza; un consejo que utiliza un lenguaje claro facilita la participación; una comunidad que se expresa en su propio idioma fortalece su identidad.
Promover el uso del español en este contexto es, por tanto, una decisión práctica, cultural y ética. Es reconocer que nuestro idioma es suficiente, que puede adaptarse a los cambios y que sigue siendo la mejor herramienta para construir acuerdos, resolver conflictos y gestionar espacios comunes.
Esta invitación no busca imponer reglas rígidas ni censurar el uso de otros idiomas, sino fomentar una reflexión consciente sobre cómo nos comunicamos y por qué lo hacemos de cierta manera. Se trata de elegir el español no por obligación, sino por convicción: porque es claro, cercano y propio.
El cambio empieza en lo cotidiano: en los correos que enviamos, en las actas que redactamos, en las reuniones que lideramos y en las conversaciones que sostenemos. Cada vez que optamos por “lista de verificación” en lugar de checklist, o por “respaldo” en lugar de backup, estamos contribuyendo a una comunicación más inclusiva y coherente con nuestra realidad.
En un país como Colombia, donde el idioma español es un elemento fundamental de identidad, usarlo con propiedad es también una forma de respeto: hacia nuestra cultura, hacia nuestra comunidad y hacia nosotros mismos.
Hagamos del lenguaje una herramienta de cercanía y no de distancia. Apostarle al español es apostar por la claridad, la autenticidad y la verdadera comprensión.
Jorge Enrique H El caballero de la PH


