La ilusión de la Selección Colombia en el Mundial 2026 llegó a su fin este martes 7 de julio. La Tricolor fue eliminada en los octavos de final tras perder 3-2 en la definición por penales frente a Suiza, luego de igualar 0-0 durante los 90 minutos reglamentarios y el tiempo suplementario en Vancouver.
Más allá del resultado, la principal conclusión que dejó el compromiso fue el bajo nivel futbolístico del equipo dirigido por Néstor Lorenzo. Colombia disputó, probablemente, su peor partido del torneo, muy lejos de las actuaciones que había mostrado en la fase de grupos y en la victoria sobre Ghana que le permitió instalarse entre los 16 mejores del campeonato.
Desde el pitazo inicial, la selección colombiana lució imprecisa, con dificultades para asociarse en el mediocampo y sin la fluidez que había caracterizado su juego durante el Mundial. Las pérdidas de balón fueron constantes, el equipo tuvo problemas para salir desde el fondo y nunca logró imponer el ritmo que lo había convertido en uno de los equipos más sólidos de la competencia.
Aunque el compromiso fue muy cerrado y ninguno de los dos equipos consiguió romper el cero en los 120 minutos, Suiza mostró mayor orden en varios pasajes del encuentro, mientras Colombia dependió de acciones aisladas y nunca encontró el funcionamiento colectivo que había exhibido en partidos anteriores.
La clasificación se definió desde el punto penal. Por Colombia convirtieron Juan Fernando Quintero y Déiber Campaz, mientras que Davinson Sánchez estrelló su cobro en el travesaño y el disparo de Hernández fue detenido por el arquero Gregor Kobel. Del lado suizo marcaron Cedric Itten, Zeki Amdouni y Granit Xhaka, suficientes para sellar el 3-2 definitivo y asegurar el boleto a los cuartos de final.
Así terminó el recorrido de Colombia en la Copa del Mundo. Después de un torneo que había despertado ilusión por el nivel mostrado en sus primeras presentaciones, la Tricolor se marchó con una actuación inesperadamente discreta en el partido más importante del campeonato, una versión muy distante de la que la había llevado a soñar con igualar o superar su mejor actuación mundialista.


