En su alocución del 13 de septiembre, Abelardo de la Espriella presentó un balance económico de su primer mes de Gobierno, responsabilizó a la administración de Gustavo Petro por el deterioro de las finanzas públicas y anunció un paquete de austeridad de $17,4 billones. El mandatario también advirtió que el servicio de la deuda llegará a $155 billones en 2027.
Por: Redacción ExtraNoticias
A poco más de un mes de haber asumido el poder, el Presidente Abelardo De la Espriella, presentó el panorama fiscal que, según dijo, encontró al llegar a la Casa de Nariño y utilizó las cifras para sustentar el giro económico que pretende darle a su administración.
La conclusión de su intervención fue contundente: Colombia recibió unas finanzas públicas en un estado lamentable y necesita reducir el gasto, contener el endeudamiento y recuperar la inversión privada.
Uno de los datos centrales de su exposición fue el presupuesto nacional para 2027, que rondará los $635 billones. De acuerdo con las cifras expuestas por el Presidente, $281 billones, equivalentes al 44 % del presupuesto, provendrán de deuda. Es decir, casi la mitad de los recursos contemplados para financiar el funcionamiento y las obligaciones del Estado dependerían del endeudamiento.
La cifra adquiere mayor peso cuando se observa cuánto tendrá que pagar el país por sus obligaciones financieras. De la Espriella aseguró que el servicio de la deuda llegará a $155 billones en 2027, unos $55 billones más que en 2026. En su explicación, esto significa que de cada $100 incluidos en el presupuesto, aproximadamente $24 estarán destinados al pago de la deuda, mientras que apenas $14 quedarían para inversión.
Asimismo, De la Espriella, también puso el foco en la evolución de esa carga durante la última década. Según su exposición, el servicio de la deuda se duplicó en diez años: Colombia pasó de destinar uno de cada seis pesos de sus ingresos tributarios al pago de obligaciones financieras a cerca de uno de cada tres pesos en la actualidad.
Desde lo fiscal
A esa fotografía fiscal, De la Espriella añadió un señalamiento político. El mandatario afirmó que la administración anterior comprometió $10 billones en apenas una semana, antes del cambio de Gobierno, y responsabilizó directamente al expresidente Gustavo Petro por lo que calificó como una situación fiscal crítica.
“Dejaron a Colombia al lado del abismo”, sostuvo durante la transmisión.
Sin embargo, el problema fiscal que enfrenta el nuevo Gobierno va más allá de esos $10 billones mencionados en la alocución. El proyecto de presupuesto de 2027 presentado por la administración De la Espriella asciende a $634,9 billones, cerca de 10 % más que el monto inicialmente presentado por el Gobierno Petro. La reformulación elevó también la proyección del déficit fiscal para 2027 hasta 9,4 % del PIB, frente al 6,7 % contemplado anteriormente.
El escenario implica una presión considerable sobre las finanzas públicas. El Plan Financiero proyecta, además, que la deuda neta podría alcanzar 66,2 % del PIB en 2027, frente al 58,9 % previsto en el Marco Fiscal de Mediano Plazo. El Gobierno ha planteado una ley de ajuste fiscal con la que busca reducir el déficit primario en 2,2 puntos porcentuales del PIB y llevar el déficit total a cerca de 7,2 % si las medidas se aplican completamente.
¿Se viene la austeridad?
En su alocución, el Presidente también dio respuesta inmediata a la situación: austeridad. Según anunció, el denominado “presupuesto de la verdad” contempla un esfuerzo de reducción del gasto cercano a $17,4 billones, que incluye un recorte de $3 billones en compra de bienes y servicios y otros $2,5 billones en proyectos de inversión considerados no prioritarios. La apuesta oficial es que cada peso liberado pueda contribuir a disminuir la presión sobre las cuentas nacionales.
El desafío, sin embargo, aparece en un momento en que las cuentas fiscales ya generan preocupación en los mercados. Tras conocerse el déficit proyectado de 9,4 % del PIB, los activos colombianos registraron fuertes movimientos: los bonos locales aumentaron más de 30 puntos básicos y el peso se depreció 2,1 %, mientras las necesidades adicionales de financiación fueron estimadas en unos US$11.000 millones.
A esto se suma una dificultad que no estaba en el libreto inicial del Gobierno: la reconstrucción provocada por el terremoto de agosto. Las necesidades para atender los daños han sido estimadas en $42,1 billones, equivalentes a cerca de 2,3 % del PIB, mientras los departamentos más afectados calculan requerimientos por $36,6 billones. El terremoto obliga así a conciliar dos objetivos que pueden entrar en tensión: reducir el gasto público y, al mismo tiempo, financiar una reconstrucción de gran magnitud.


