Septiembre ha sido escogido, sin saber porqué ni por quién, como el mes del “amor y la amistad”, aunque se dice que, no fue nadie en paticular, sino una iniciativa de Fenalco para el comercio dinamizar.
La verdad es que esas manifestaciones de detalles entre las personas en cualquier fecha del año, se pueden expresar, sin tanto descrestar.
El “amor” como tal, merece un tratamiento particular, aunque debiera ser el más general, por aquel mandamiento que recomienda “amarnos lo unos a los otros”, como norma fundamental para vivir en armonía y paz.
El amor es la benevolencia desinteresada, con sentimiento profundo de afecto, cuidado y conexión, que una persona experimenta hacia otra con particular devoción.
Entonces, se me ocurre por separado dos palabras para en la relación de las personas agregar y diferenciar:
La Amistad y el Compañerismo, que no significan lo mismo; aunque están relacionadas entre sí y permiten compartir entre las personas valores como el respeto y la bondad.
La amistad es un afecto profundo, personal y con relativa intimidad.
El compañerismo es una relación más externa, surgida de compartir actividades o fines en grupos, como en el trabajo, o un equipo que implica apoyo mutuo pero sin la conexión personal profunda de la amistad.
El compañerismo puede evolucionar hacia un nivel de amistad importante, pero no todas las relaciones de compañerismo se vuelven amistades íntimas en un instante.
El Compañerismo surge de la convivencia y el trabajo en equipo para lograr un objetivo común que se puede compartir. Tiende a ser grupal y social, basado en la cooperación y el apoyo en objetivos específicos. No se requiere intimidad; se puede tener un buen compañero de trabajo sin ser su amigo especial, porque puede ser alguien con quien colaboras tal vez en un proyecto, pero no compartes tu vida personal.
La amistad es un afecto puro y desinteresado que se fortalece con el buen trato personal. Es una relación, íntima y recíproca, con un deseo genuino por el bienestar del otro. Implica cercanía, lealtad, confidencialidad y estar presente en las buenas y malas. Puede ser una persona a la que acudes para pedir consejo o apoyo emocional, y que se preocupa por ti más allá de un objetivo especial..
La amistad puede llegar a ser tan genuina, que los amigos llegan a considerarse como parte de la familia; aunque como dijera un perro sabueso: “ amigo es el ratón del queso”, al observar y pensar que tal vez, no hay un amigo tan fiel como realmente un canino lo pudiera ser.
En la costa caribe es natural saludarse con tanta familiaridad, que en Barranquilla decimos “Ñero” al compañero y “ñia”, al que nos hace compañía. En algunas regiones se saludan de compadres, primos, paisano y hasta hermano, sin realmente haberse estrechado nunca la mano; como también decirle amigo, a alguien que apenas se ha conocido.
En resumen, la amistad es más profunda y personal, mientras que el compañerismo como el que vivimos y disfrutamos en grupo en algún tertuliadero o cafetería, es un apoyo más circunstancial y externo; que por la frecuencia de los encuentros, empatía, afinidad y el grado progresivo de compañerismo, podría inducir también a una buena amistad.
Pero alguna de las partes debe dar la señal para verdaderamente poderla alimentar.
Como dijera Rubén Blades:
“Familia es familia y cariño es cariño”
Entonces yo diría:
“ Amistad es amistad y compañerismo es compañerismo”
Porque las dos cosas, aunque se expresen con aparente Amor, no significan exactamente lo mismo.
De todas maneras:
FELÍZ DÍA!
En el contexto que corresponda, para siempre estar en la onda y con armonía.
Por
José R. Múnera N.


