Este grupo de amigas que se reúnen todos sábados, bailaron este 19 de octubre en ‘La Luna del Río’ del Gran Malecón, en conmemoración al Día Mundial de Prevención y Lucha Contra el Cáncer de mama. ExtraNoticias conversó con ellas.
Convencidas de que el amor es la virtud suprema y liberadas del ‘qué dirán’, cada sábado se reúne en Barranquilla un grupo de amigas que encuentra en el baile la excusa perfecta para mover el cuerpo, reconectarse consigo mismas y descubrir su mejor versión: aquella que se aleja de las posturas profesionales y se acerca a la autenticidad del alma.
Judy Hazbún, Elaine Abuchaibe, Tatiana Támara, Angie Choperena, Nasly Drago, Tita Acevedo, Doris Bray y Eliana Franco se encontraron en el camino de la vida como suelen hacerlo los amigos: para acompañarse y ayudarse mutuamente. Desde sus diferencias, han construido un vínculo de afecto, complicidad y bienestar.
La idea de bailar surgió de Elaine y Angie. Una tenía un matrimonio en Sevilla, España, y la otra siempre había querido aprender flamenco. Por eso, decidieron tomar clases en una academia, donde conocieron a Camila Rodríguez, una estudiante más avanzada que había decidido vivir del baile. Entusiasmadas con la posibilidad de ayudarla a abrirse camino en el arte, las dos amigas llamaron a Judy para contarle la idea y pensar juntas en cómo apoyarla.
“Nosotras comenzamos esto casi que como una necesidad de placer: disfrutar del baile, aprender, pero también ayudar a Camila, que quería vivir del arte y en ese momento aún no encontraba la manera de lograrlo. Nos pusimos de acuerdo para crear un grupo que se reuniera semanalmente y en el que pudiéramos compartir y apoyarla”, cuentan Elaine Abuchaibe y Angie Choperena.
Un parche insuperable
A la convocatoria se sumaron Judy Hazbún y Tatiana Támara, quienes, a su vez, fueron invitando a otras amigas hasta llenar la sala de la casa de Elaine. Lo que comenzó con clases sencillas fue evolucionando hacia encuentros cada vez más producidos, con personajes, bailes en tendencia y temáticas especiales.
“Comenzar estas clases ha sido un ejercicio no solo de liberación, sino también de compañía; una manera de demostrar que los amigos se salvan entre sí y que se pueden construir relaciones sanas y duraderas en cualquier momento de la vida”, expresan Nasly Drago y Tita Acevedo.
Las temáticas de las clases se proponen entre todas, aunque Elaine es quien lidera el grupo. Con dedicación, escoge las canciones, los disfraces y, en ocasiones, hasta interviene en la selección de los pasos que aprenderán durante cada encuentro.
Otro de los aspectos más valiosos de esta experiencia, destaca Eliana Franco, es la posibilidad de encontrar un lugar propio en una ciudad distinta. Ella, que viene de Cartagena, ha encontrado en este grupo una manera de sentirse acogida en Barranquilla.
“Barranquilla es una ciudad que va a un ritmo muy acelerado, y este ha sido un refugio para mí, en el que he encontrado la compañía que necesitaba para sentirme parte de todo lo que aquí está sucediendo”, cuenta.
Las reinas del Instagram
Sin lugar a dudas, uno de los grandes fenómenos de ‘Las bailadoras’ ha sido la acogida que han tenido en las redes sociales. Cada semana publican en sus cuentas un video que resume la clase, con coreografías que incluso han superado las 100.000 reproducciones.
El éxito llegó casi por casualidad. Tatiana fue quien tuvo la idea de grabar el primer video: bastó con poner el teléfono a registrar la coreografía y subirla a las redes sociales, sin imaginar el alcance que tendría.
“Esto ha sido una locura. Ese primer video arrancó sin pretensiones y se convirtió en toda una sensación. A todo el mundo le ha encantado, y creo que es por la misma razón de que hacemos lo que queremos y ni siquiera hemos recibido comentarios negativos”, cuenta ‘Tato’ Támara.
Sin embargo, como en este grupo las risas nunca faltan, algunas publicaciones también han despertado comentarios cargados de humor. A unas les han dicho que “baila más una muela floja que Judy”, mientras que otras han leído que “la música de Aria Vega ha puesto a bailar a las señoras pupies de Barranquilla”.
Lejos de tomarse estas reacciones a mal, ellas las reciben como parte de la diversión. Al fin y al cabo, bailar sin preocuparse por la opinión ajena también hace parte de la filosofía que las reúne cada sábado.
Un propósito superior
Pero la experiencia no termina cuando se apaga la música. Hay un segundo momento que resulta igual de importante: la mesa. Después de bailar, todas preparan y comparten el desayuno, un espacio que, según Doris Bray, se convierte en el mayor momento de restauración del grupo.
“El momento de la cocina es nuestro encuentro de restauración, porque todas traemos cosas para compartir. Es cuando hablamos de lo que nos pasa en el día a día, de nuestras familias, nuestros hijos y nuestros trabajos. Encontramos en la otra esa fuerza y ese apoyo que necesitamos”, expresa.
En esa dinámica de afecto y solidaridad, este 19 de octubre, ‘Las bailadoras’ protagonizaron un encuentro especial en La Luna del Río, en el Gran Malecón de Barranquilla. Con el espacio iluminado de rosa en conmemoración de la lucha contra el cáncer de mama, abrieron una convocatoria al público para bailar al ritmo de ‘Madre Tierra’, de Chayanne.
Así, lo que comenzó como una iniciativa para aprender a bailar terminó convirtiéndose en mucho más que una clase semanal: un espacio para cultivar la amistad, acompañarse en los desafíos cotidianos, reírse de sí mismas y celebrar la vida. Porque, para ellas, bailar también es una manera de encontrarse, cuidarse y recordar que nunca es tarde para descubrir una nueva versión de quienes somos.


