El proyecto de recuperación del ecosistema de Barranquilla fue seleccionado entre las 35 Iniciativas Emblemáticas Mundiales de Restauración de Naciones Unidas. La intervención contempla la recuperación de 740 hectáreas para 2030 y busca integrar la conservación ambiental con el turismo y el desarrollo de las comunidades.
La recuperación de la Ciénaga de Mallorquín alcanzó un nuevo reconocimiento internacional. El proyecto liderado por la Alcaldía de Barranquilla fue seleccionado por Naciones Unidas como una de las Iniciativas Emblemáticas Mundiales de Restauración, una distinción que destaca los esfuerzos más representativos para recuperar ecosistemas degradados en diferentes lugares del planeta.
El anuncio fue realizado este jueves 29 de octubre por el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona, desde Barranquilla, en el marco de la COP17 de Biodiversidad que se desarrolla en Ereván, Armenia.
La iniciativa, denominada ‘Renacer de la naturaleza urbana en Colombia’, fue escogida entre más de 200 postulaciones y más de 80 nominaciones gubernamentales. El reconocimiento fue otorgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas.
La ciénaga es el eje central de una estrategia que busca recuperar 740 hectáreas para 2030. De acuerdo con la información divulgada por Naciones Unidas, actualmente hay cerca de 445 hectáreas de humedal bajo procesos de restauración, con intervenciones orientadas a recuperar los manglares, revitalizar los hábitats y mejorar las condiciones ambientales de este ecosistema costero.
“Recibimos con orgullo desde la Ciénaga de Mallorquín el reconocimiento que se nos hace en el marco de la COP17 de Ereván. Esta era una ciénaga muy degradada que está en etapa de mejoramiento con acciones de restauración”, expresó el ministro Fabio Arjona.
El funcionario también destacó el trabajo articulado entre el Gobierno nacional, la Alcaldía de Barranquilla, la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA) y las organizaciones que han participado en el proceso de recuperación.
Una apuesta que trasciende la recuperación ambiental
El reconocimiento internacional no solo destaca la restauración de los manglares y la biodiversidad, sino también el modelo de intervención que busca conectar la protección de la naturaleza con el desarrollo urbano y las oportunidades económicas.
En ese sentido, el proyecto contempla la participación de las comunidades cercanas a la ciénaga, especialmente en sectores como el barrio Las Flores. Entre las actividades impulsadas se encuentran la vinculación de pescadores a viveros de manglares, la formación de habitantes como guías de naturaleza y el fortalecimiento de emprendimientos relacionados con el turismo ecológico.
El Ecoparque Ciénaga de Mallorquín, con una extensión de 650 hectáreas, constituye uno de los componentes de esta estrategia. Sus espacios de observación y recorridos buscan acercar a residentes y visitantes a la riqueza natural del humedal.
El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, celebró la distinción y señaló que la recuperación del ecosistema es resultado del trabajo conjunto entre instituciones, comunidades y aliados.
“Lo que hacemos con esta joya natural hoy es ejemplo para el mundo. Estamos devolviéndoles la vida a nuestros manglares, cuidando nuestra biodiversidad y abriendo nuevas oportunidades de turismo y emprendimiento para nuestra gente”, manifestó el mandatario.
Barranquilla entre las iniciativas reconocidas en el mundo
La experiencia de Mallorquín fue destacada junto a proyectos de restauración desarrollados en países como China, Italia, Etiopía y Estados Unidos.
Las Iniciativas Emblemáticas Mundiales de Restauración hacen parte de una agenda internacional que busca acelerar la recuperación de ecosistemas afectados por la degradación ambiental, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.
En representación de Colombia, la directora de Bosques, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Ministerio de Ambiente, Juliana Hurtado, y la jefe de la Oficina de Servicios Públicos de la Alcaldía de Barranquilla recibieron el reconocimiento en Ereván.
La distinción posiciona a la Ciénaga de Mallorquín dentro de las experiencias internacionales de restauración ecológica urbana. Sin embargo, el desafío continúa: alcanzar las metas de recuperación previstas para 2030, garantizar la sostenibilidad de las intervenciones y resolver las problemáticas que todavía afectan al humedal.
Entre ellas se encuentran los vertimientos, la sedimentación y las presiones sobre los hábitats naturales, asuntos que siguen siendo determinantes para consolidar la recuperación de uno de los ecosistemas costeros más importantes del entorno de Barranquilla.


