La Ley de Rescate Económico propone ampliar la base del IVA y llevar varios alimentos que hoy están excluidos o tienen tarifas preferenciales al 19 %. También contempla nuevos gravámenes para licores, cerveza, cigarrillos y bebidas azucaradas. Los cambios podrían sentirse en el bolsillo de los colombianos desde 2028, si el proyecto es aprobado.
El café de todos los días, el azúcar, las frutas, las verduras y algunos productos procesados podrían volverse más costosos si prospera la reforma tributaria presentada por el Gobierno de Abelardo De la Espriella ante el Congreso.
La iniciativa, denominada Ley de Rescate Económico, plantea una modificación al esquema del impuesto al valor agregado (IVA), con la que busca ampliar el número de bienes gravados y eliminar algunos beneficios tributarios que actualmente tienen determinados productos de la canasta familiar.
Uno de los cambios más importantes es la eliminación de la tarifa diferencial del 5 % y la modificación de los listados de bienes excluidos y exentos. Como consecuencia, varios productos pasarían a pagar la tarifa general del 19 %.
De acuerdo con el proyecto, buena parte de estas modificaciones entraría en vigencia el primero de enero de 2028, aunque su aplicación dependerá de la aprobación legislativa.
Los alimentos que podrían subir de precio
Entre los productos que tendrían cambios en su tratamiento tributario aparecen:
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Café: el café tostado perdería la tarifa preferencial del 5 % y pasaría al 19 %.
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Azúcar: dejaría de contar con el tratamiento diferencial y quedaría sometida a la tarifa general.
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Aceites vegetales: algunas presentaciones pasarían del 5 % al 19 %.
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Pastas y harinas: determinados productos de estas categorías tendrían un incremento en su carga de IVA.
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Chocolate de mesa y avena: también aparecen entre los productos que perderían beneficios tributarios.
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Frutas: banano, coco, cítricos y uvas, entre otras frutas frescas, perderían su condición de excluidas.
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Verduras: tomate, cebolla, repollo, pepino y otras hortalizas quedarían sometidas a la tarifa general.
La propuesta también incluye semillas y determinados abonos utilizados en actividades agrícolas, lo que podría tener repercusiones adicionales sobre los costos de producción.
Los productos procesados también están en la lista
Otro de los grupos que podría experimentar cambios es el de los alimentos empacados e industrializados. La reforma propone retirar tratamientos preferenciales a productos que actualmente tienen tarifas reducidas o exclusiones. Entre ellos se encuentran:
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Galletas dulces y saladas.
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Cereales para el desayuno.
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Conservas de vegetales, como arvejas, maíz y champiñones.
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Frutas en almíbar y compotas.
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Mayonesa, salsa de tomate, mostaza y aderezos.
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Sopas deshidratadas y cubos de caldo.
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Chocolatinas, caramelos y productos de confitería.
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Atún y sardinas enlatadas.
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Salchichas, jamones y tocineta.
La clasificación tributaria dependerá de las características y partidas arancelarias de cada producto.
Estos cambios podrían trasladarse a los precios que pagan los consumidores, dependiendo de la aplicación de los impuestos y de las condiciones comerciales.
¿Qué productos conservarían beneficios?
No toda la canasta familiar quedaría sometida a la tarifa del 19 %. El proyecto mantiene tratamientos especiales para varios alimentos considerados esenciales. Entre ellos aparecen:
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Arroz, papa y yuca.
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Pan, arepas y panela.
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Carne de res, cerdo y pollo.
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Pescado.
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Leche y huevos.
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Agua natural.
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Algunos granos y productos básicos.
La diferencia está en que algunos alimentos frescos perderían su exclusión, mientras otros productos esenciales conservarían su tratamiento tributario.
El impacto en el bolsillo, en discusión
Uno de los puntos que genera mayor atención es el efecto que estos cambios podrían tener sobre los hogares colombianos. Aunque el Gobierno sostiene que busca fortalecer las finanzas públicas y plantea mecanismos de devolución del IVA para sectores de menores ingresos, la ampliación de la base gravable podría incrementar los gastos de consumo de las familias.
Por ejemplo, pasar de una tarifa del 5 % al 19 % representa un aumento de 14 puntos porcentuales en el impuesto. Sin embargo, esto no significa necesariamente que el precio final del producto vaya a subir exactamente en esa proporción, pues también intervienen los costos de producción, comercialización y los márgenes de los establecimientos.
La discusión ahora se traslada al Congreso, donde se definirá si la propuesta mantiene estos cambios, si se introducen modificaciones o si algunos productos quedan por fuera de la reforma.
Por ahora, el café, el azúcar, los aceites, las frutas y las verduras aparecen entre los productos que merecen mayor atención por el posible efecto de la reforma sobre el consumo cotidiano.


