“Se acaba una época de génesis de dos hermanos: José Name y mi padre le dieron un giro a la política dándole espacio a mucha gente que pocas alternativas tenía”.
De esa manera David Name Orozco, hijo del fallecido empresario David Name Terán y sobrino del también fallecido José Name Terán, se refirió a su padre, quien murió ayer lunes en la tarde en la Clínica del Caribe.
“La huella que deja mi padre en toda la familia es muy grande y se extiende a sus amistades y al círculo de empresarios con el cual él se rodeaba. Nos deja a todos unos legados en lo espiritual, pero también en lo político porque se formó una génesis con los dos hermanos y hubo una revolución muy pacífica porque ellos empezaron a darles oportunidades a los que más necesitaban, a aquellas personas que no tenían las posibilidades de llegar a puestos públicos”, dijo David Name Orozco.
Para el hijo del dirigente político y empresario, en un momento de la historia del Caribe colombiano, los dos dirigentes rompieron con el esquema que solo 40 familias de abolengo eran los que podían asumir cargos públicos de autoridad y liderazgo. “Ellos hicieron una inducción y pusieron a personas que estuvieran preparadas y capacitadas para poder ejercer esos cargos sin ver apellidos, sin ver cuáles eran sus orígenes. Para mí eso fue una disrupción política que cambió la historia en el Atlántico”.
Sobre las críticas que tuvieron los dos hermanos dirigentes por parte de la sociedad atlanticense, David Name Orozco señaló que: “Una cosa que caracterizó a ambos es que confiaban en las personas al 100 por ciento y asumían que todas las personas tenían un norte moral y valores y principios con los cuales ellos fueron criados por mis abuelos. Lamentablemente las personas que ellos pusieron en algunos puestos de liderazgo no tenían esos mismos valores y mi tío y mi padre pagaron un capital político que fue facturado en contra de ellos por las malas administraciones de quienes no tenían los mismos valores de ellos”.
“Ellos asumieron el costo político y el desgaste y eso fue muy doloroso para los dos. Yo le hablaba a mi padre y le decía: “mira a las personas, confías mucho en ellas. Tienes que tener un filtro”, pero sus corazones eran tan grandes y tan generosos que sobrepasaban esas situaciones y esas críticas. Ellos miraban con ojos de misericordia y debían tener un poco de equilibrio, cosa que no se daba porque confiaban mucho en las personas”.


