La senadora del Centro Democrático Paloma Valencia hizo fuertes calificativos a la intervención que el presidente Gustavo Petro realizó ayer con motivo de conmemorarse el Día Internacional del Trabajo.
“Petro quiere ser emperador y no presidente”, afirmó a la vez que señaló que el mandatario de los colombianos tiene “una borrachera de poder que puede ser catastrófica para el país”.
La congresista les pidió a sus colegas compromiso con el país y con la democracia.
“Me pareció un discurso de un Petro enloquecido que es lo que hemos estado viendo, pero es un discurso que dejó unas preocupaciones muy grandes. Primero porque uno no entiende muy bien hacía donde quiere llevar el país. Está buscando el apoyo popular para impulsar sus locuras, pero además lo hace de una manera agresiva y violenta sobre la base de una cantidad de mentiras. Él pretende decirles a los colombianos que son los dueños de los bancos los que no quieren dejar hacer la reforma laboral o pensional y eso no es cierto. Lo cierto es que las personas que están ahorrando hoy su pensión y en el futuro se van a pensionar, con qué les vamos a pensionar si nos vamos a gastar la plata. Lo que hay que hacer es buscar una fórmula distinta”.
Agregó que: “Con respecto a la reforma de la salud, él dice que son las EPS las que no dejan modificar la salud y eso no es cierto porque si bien nuestro sistema de salud tiene defectos, funciona. Lo mejor es pensar en la Colombia dispersa que tiene mal servicio de salud y se puede pensar en un sistema público de salud en esas zonas abandonadas”.
Con respecto al Plan Nacional de Desarrollo, la congresista dijo que “este tiene una cantidad de ‘micos’ en los que el presidente quiere quedar con súper poderes. Lo que él quiere ser es emperador y no presidente. Él quiere decidir la política antidroga por decreto, es decir sin discusión del Congreso, excluyendo a los que no son de su gobierno, que hoy es una minúscula parte de los que hoy votaron por él. Eso va a generar una hecatombe. También quiere controlar los delitos sexuales, crear nuevas entidades, controlar los subsidios”.
Con respecto al hecho de que se dé una revolución como lo planteó el presidente, la congresista señaló que: “Él se muere de ganas de que haya una revolución. Está convencido que el pueblo lo sigue a él como a Gaitán o como Bolívar, pero yo creo que está muy equivocado. Yo no veo a los ciudadanos acompañando a Petro en las calles. Yo veo que los ciudadanos están preocupados por su salud y que sí les sirven su sistema de salud. Además, veo mucho pánico entre los pequeños empresarios por esa reforma laboral pues son tan altos los costos que le van a poner y con tantas prebendas a favor de los sindicatos, que terminarán quebrándolas o llevándolas a la informalidad”.
Por último, la congresista indicó que: “Los colombianos deben entender que este país es de todos y que uno construye sobre lo construido. Una Constituyente es muy peligrosa y no recoge los problemas que afrontan los colombianos como mejores vías terciarias, acceso al agua potable y al empleo y mejor calidad de vida y educación. La Constituyente es la salida fácil que tiene la izquierda cuando todo lo que propone no sirve”.


