El director de la Asociación de Ganaderos de la Costa Norte, Asoganorte, Jorge Rodríguez, alertó sobre la crisis que enfrentan los campesinos y agremiados en el sur del Atlántico como consecuencia de la intensa sequía. “El mayor problema es la escasez de alimentos”, enfatizó.
“Los ganaderos del departamento del Atlántico están muy preocupados desde comienzos de este año por la presencia del fenómeno de El Niño y más aún ahora cuando en los meses de marzo y abril se acrecienta la escasez por la falta de agua que ocasionan que los reservorios hayan disminuido en gran tamaño afectando la dieta alimenticia de nuestro ganado”, señaló el dirigente gremial.
Agregó que: “los ganaderos también se quejan por la escasez de alimentos y pasto para su ganado. A lo anterior se suma los altos costos del filo que se trae del departamento de Córdoba y Cesar y la capacidad económica de nuestros ganaderos no dan para comprar ese alimento que podría ayudar a suplir el fenómeno de El Niño. Estamos bastante preocupados porque estamos en la época de alto verano y los animales están muy delgados por la falta de alimento y agua”.
El vocero de los ganaderos enfatizó que la crisis se viene presentando en toda la región Caribe y en el caso del Atlántico, la mayor preocupación se encuentra entre los ganaderos del cono sur, desde el municipio de Ponedera hasta Calamar. También señaló que viene ingresando queso proveniente del Caquetá lo que compite con los productos elaborados en la región Caribe.
Estudios revelan que en Colombia la fuerza de los fenómenos climáticos como El Niño o La Niña, será cada vez más intensa y los ciclos de repetición se harán más cortos. En otras palabras, si hasta hace dos décadas se registraban sequías producto del fenómeno de El Niño, cada 6 o 7 años, ahora se registrarán cada 3 o 4 años. Igual ocurrirá con las temporadas de exceso de lluvias. Es una realidad inevitable, en donde el cambio climático lejos de suavizarse se agudizará.
Los estudios también señalan que mientras no se tomen medidas estructurales, que van desde el cuidado de las fuentes de agua, hasta la creación de infraestructura para el almacenamiento y transporte de esta, el país seguirá siendo considerado como uno de los de mayor riqueza hídrica, pero que paradójicamente resulta fuertemente azotado por sequías e inundaciones. En otras palabras, la ventaja comparativa que en algún momento se vanagloria de tener Colombia respecto al acceso y disponibilidad de agua, debe pasar a ser una real ventaja competitiva, de lo contrario en muy poco tiempo no será ni lo uno ni lo otro.


