En una decisión que ha levantado críticas y tensiones políticas, el presidente Gustavo Petro designó al ministro del Interior, Armando Benedetti, como presidente encargado durante su viaje oficial a China. Esta determinación no solo ha generado controversia en sectores políticos, sino que también ha acentuado las divisiones ya existentes dentro del gabinete ministerial.
De acuerdo con el decreto presidencial, Benedetti asumirá la presidencia encargada entre el 10 y el 17 de mayo, mientras Petro cumple con su agenda diplomática en territorio asiático. Durante este periodo, Benedetti ejercerá como ministro delegatario, con facultades propias de jefe de Estado según lo estipulado por la ley.
Cabe resaltar que esta no es una decisión menor. La presencia de Benedetti en el gabinete ha sido motivo de desacuerdos y fracturas dentro del mismo equipo de gobierno, situación que se ve intensificada con esta designación temporal.
Por mandato legal, la vicepresidenta Francia Márquez no puede ser ministra delegataria, ya que la normativa exige que ese encargo se asigne a un miembro del gabinete que pertenezca al mismo movimiento político del presidente. Por eso, aunque Márquez conserva algunas funciones, será el ministro de Salud quien asumirá ciertas responsabilidades constitucionales durante la ausencia del mandatario.
El anuncio de esta designación pone en evidencia la compleja dinámica interna del actual gobierno, en un momento en el que la confianza dentro del gabinete se encuentra en entredicho. La próxima semana, mientras Petro consolida relaciones con China, Benedetti deberá lidiar no solo con las funciones presidenciales, sino también con la sombra de un ambiente político fragmentado que lo recibe con desconfianza.


