Desde su llegada al país en 2009, D1 ha cambiado radicalmente la manera en que los colombianos hacen mercado. Con un modelo de bajo costo, inspirado en cadenas europeas como Aldi o Lidl, esta marca se ha expandido de forma vertiginosa por todo el territorio nacional, ofreciendo precios competitivos y una experiencia de compra directa, sin intermediarios. Hoy en día, con más de una década de operación, se ha consolidado como uno de los supermercados más populares del país y un actor clave en el comercio minorista. Sin embargo, la reciente controversia que enfrenta ha puesto en entredicho su modelo laboral.
El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, anunció que su cartera iniciará una investigación formal contra D1, luego de que surgieran denuncias que señalan posibles abusos laborales dentro de la cadena. Según lo revelado por Señal Colombia, algunos empleados habrían sido obligados a trabajar hasta 12 horas diarias sin recibir el correspondiente pago por horas extras. Ante esta situación, Sanguino fue contundente al advertir que “sería de suma gravedad” que estas tiendas “sometan a sus empleados a un régimen laboral ilegal e inmoral”.
Estas denuncias no han pasado desapercibidas para los medios de comunicación. W Radio, por ejemplo, le ha dado visibilidad al tema, subrayando la relevancia del caso y la necesidad de garantizar condiciones laborales justas para los trabajadores del sector retail, especialmente en una empresa que cuenta con miles de colaboradores en el país.
Por su parte, la compañía ha salido al paso de las acusaciones, asegurando que no incurre en ninguna práctica que perjudique a su equipo humano. En un comunicado oficial, D1 afirmó que “la compañía cumple con toda la normatividad legal en Colombia y mantiene un firme compromiso con el bienestar, la seguridad y el desarrollo de sus más de 24.600 empleados directos con contrato laboral a término indefinido en todo el territorio nacional, lo que nos posiciona como uno de los mayores empleadores formales del país”.
La polémica coincide con el debate actual sobre la reforma laboral que cursa en el Congreso. En la misma nota de Señal Colombia se destaca que “estos trabajadores esperan que la reforma laboral, ahora en manos de la Plenaria del Senado, logre darles los beneficios justos que fueron arrebatados en 2002 y los cuales, eso sí, trasciendan y no se queden en el papel”.
El caso D1 refleja la compleja tensión entre eficiencia empresarial y garantías laborales. A medida que avanza la investigación del Ministerio de Trabajo, el país sigue pendiente de un desenlace que podría marcar un precedente importante para el sector. En un contexto donde se discuten reformas estructurales, este episodio no solo revela posibles fallas en la aplicación de la ley, sino también la urgencia de fortalecer los mecanismos de protección para quienes hacen posible el funcionamiento diario de estas grandes cadenas.


