En entrevista, Carmen Meléndez, reconocida gestora cultural del Caribe colombiano, directora de Palma Africana, docente universitaria y referente de la danza y el arte en la región, compartió su mirada crítica y reflexiva sobre distintos aspectos del Carnaval de Barranquilla 2026, entre ellos la Guacherna, la organización del evento y el trato hacia los artistas.
Al referirse al cambio de horario de la Guacherna, que este año iniciará a las 4:00 de la tarde, Meléndez recordó que históricamente este desfile ha sido concebido como una manifestación nocturna. “A través de la historia nos hemos ubicado en la guacherna como un desfile nocturno. Me imagino que quienes organizan el carnaval tendrán unas razones muy relevantes para ubicarlo a partir de las 4 de la tarde”, expresó, dejando claro que su postura parte del análisis y no de la confrontación.
Desde su perspectiva académica y cultural, advirtió que el cambio de horario podría afectar la esencia misma del desfile. “Considero que si ese desfile arranca a las 4 de la tarde deja de llamarse, debe de ser una guacherna para convertirse en un desfile más como la Batalla de Flores o la Gran Parada, porque pierde su esencia como desfile nocturno”, señaló, aclarando que se trata de una reflexión sustentada en estudios desde la sociología y la antropología.
En ese sentido, explicó que el carácter nocturno de la Guacherna está ligado incluso a su origen y denominación. “¿Por qué se llama guacherna? Porque precisamente ese fue su nombre que le dieron sus creadores (…) Guacherna es un desfile nocturno. 4 de la tarde todavía no es de noche”, afirmó, destacando que el colorido y la magia de esta manifestación se potencian especialmente en horas de la noche.
Al ampliar su análisis hacia el Carnaval de Barranquilla 2026 en general, Meléndez resaltó el papel de la Reina del Carnaval. “Tiene una reina maravillosa, una niña fuera de serie, que transpira pueblo, que definitivamente ha marcado una huella en el carnaval en Barranquilla”, dijo, reconociendo el liderazgo y la conexión popular que ha demostrado durante las festividades.
No obstante, también manifestó preocupaciones frente a decisiones tomadas por los organizadores. Mencionó como ejemplo el caso de una artista con 20 años de trayectoria a quien no se le permitió cambiar de manifestación. “A mí me parece injusto (…) y de allí hay una vulnerabilidad al derecho a la cultura por parte de los organizadores que ojalá en este año reflexionen”, afirmó, insistiendo en la necesidad de mayor escucha y análisis.
Otro de los puntos que generó su inconformidad fue la distribución de los estímulos económicos. “No estoy de acuerdo que a una comparsa le den 4 millones de pesos y que a una cumbiamba 6, pero que a otras manifestaciones le den mil millones”, expresó, aclarando que no se trata de un ataque personal, sino de “una reflexión, un análisis en busca de justicia y equidad” para los artistas del carnaval.
Finalmente, Meléndez destacó la importancia del Segundo Congreso Internacional Carnaval, Educación y Transmisión de Saberes, que se realizará con el apoyo de universidades como la del Atlántico y la Simón Bolívar, entre otras instituciones. Señaló que este espacio debe servir para dialogar sobre equidad, salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial y la necesidad de reglamentar la Ley 706, que declaró el Carnaval patrimonio cultural de la Nación. “No sé por qué no ha habido todo el eco, toda la atención que debe tener la normalización de la ley 706. Es un canto a la bandera”, concluyó.


