José Luis Santamaría, químico farmacéutico y docente de la Universidad del Atlántico creó un alimento ya patentado para camarones en la Universidad del Atlántico.
Se trata del producto Biocam, que es una composición balanceada fertilizante para el cultivo de peces y crustáceos con bajo contenido de harina de pescado y alto contenido de minerales.
Al hablar por qué le surgió la idea de crear un alimento balanceado para camarones, señaló que: “hoy en día hay que promover la educación alimentaria y nutricional. Debemos, además, eliminar el hambre, promover la seguridad alimentaria y erradicar la malnutrición”.
Sobre por qué se le concede como patente, el docente responde que es porque es novedoso, tiene sustancias antioxidantes y polifenoles que le permiten al consumidor disminuir los daños ocasionados por los radicales libre y por ende las células cancerígenas.
De acuerdo con el investigador hay 800 millones de personas que pasan hambre y una de cada tres personas en el mundo padecen de desnutrición. “El Biocam es un producto novedoso, patentado para ganar la batalla del hambre, la mal desnutrición y la pobreza rural. El producto no le cambia el sabor al camarón porque lo desarrollamos con las materias primas naturales, apoyados en los conocimientos de nuestros ancestros que conocen no solo el camarón sino los cuerpos de agua y la tierra”.
Explicó que los camarones que están siendo consumidos hoy en día están comiendo productos basados en proteínas sintéticas y harinas de pescado. Esta última está muy costosa porque una tonelada cuesta 11 millones de pesos. “Para la industria camaronera, los costos de producción están muy altos por eso nosotros le estamos ofreciendo este producto a bajo costo, que busca ser responsable con el medio ambiente y con una economía sostenible que le permitan a los que hacen parte de esta industria tener el Biocam a la mano porque le va a disminuir en el 20 por ciento el valor de la harina de pescado, utilizando proteínas vegetales”, dijo.
Agregó que: “Hay proteínas vegetales que se encuentran en el campo de manera silvestre, que las tomamos y las volvemos polvos y las convertimos en partículas compactadas que, luego, se le da al camarón para que este la consuma. El camarón tiene tres fases de alimentación: primaria, pre engorde y engorde y su desarrollo se toma de 90 a 120 días. Al final se entrega a la industria camaronera un camarón de 14 gramos en peso y 13 centímetros de largo con un músculo estable y un sabor dulzaino con antioxidante y polifenol que le permiten una seguridad al consumidor”.
El docente resaltó el papel que juega el mangle en los camarones que se crían en las costas caribeñas y del pacífico. “Es un elemento que permite al camarón mantener un sabor diferente al de los asiáticos porque estos últimos se depositan debajo de los cultivos de arroz. “Acá no pasa eso. En los mangles, los camarones entran cuando hay cambio de luna. Nuestro camarón se deposita debajo del mangle y comienza su vida pasando de juvenil hasta llegar a un camarón maduro”, terminó diciendo el docente José Luis Santamaría


