La Fábrica de Cultura recibe el estreno de “Flores de papel”: una obra de danza contemporánea que retrata la “doble jornada” y la salud mental del trabajador de a pie. Vendedores informales y trabajadores de la economía popular serán invitados de honor en la función inaugural.
Servir cafés hasta perder la noción del tiempo, llenar hojas de cálculo interminables o empujar el bicitaxi bajo el sol inclemente para garantizar la supervivencia del día a día. Esa realidad que viven miles de personas en
Barranquilla, atrapadas entre el cansancio crónico y la necesidad de subsistir, es el núcleo de Flores de papel, la nueva creación de la compañía barranquillera de danza contemporánea Salao, que se estrenará el próximo sábado 17 de octubre, a las 7:00 p.m., en la Fábrica de Cultura.
Lejos de los convencionalismos del arte tradicional, la obra aborda de frente un tema de creciente debate: el agotamiento crónico o burnout y la “doble jornada” de quienes trabajan de día para subsistir y buscan un espacio para liberarse y crear durante la noche. Del gris de la rutina a la liberación de la marimonda.
Durante 80 minutos, la coreografía convierte el escenario en una oficina perpetua; una danza de autómatas que cargan con la pesadez de la rutina, marcados por el sonido mecánico de alarmas urbanas. Ese ciclo implacable del trabajo diario, que asfixia sus sentidos, se fractura cuando a través de sus cuerpos irrumpe la marimonda y el espíritu del Carnaval de Barranquilla.
En ese punto, la música cambia radicalmente hacia la champeta y la verbena. La danza se convierte en un acto de liberación y resistencia: una burla contra la fatiga acumulada, que invita al público a reclamar su derecho al goce y a la fiesta.
La calle se sienta en primera fila Fiel a su compromiso social, la obra está dedicada al “trabajador de a pie”. Por esta razón, Salao abrirá las puertas del teatro para otorgar un lugar de honor a vendedores informales y
trabajadores del espacio público, reconociendo en sus cuerpos el verdadero motor de la ciudad y los portadores de esa misma necesidad de liberación y transformación que la pieza plasma en escena.
“Esta propuesta artística nace de una inquietud colectiva tras constatar una realidad que compartimos la mayoría de artistas de la ciudad: la doble jornada laboral para subsistir, la precariedad del trabajo y la renuncia a los sueños. Al identificar que el cuerpo es el territorio que resiente esta hiperproductividad, decidimos transformar esa sofocación en un grito de expresión, baile y liberación. La marimonda y la champeta son aquí nuestro vehículo de resistencia para sanar a través del cuerpo y reclamar de vuelta nuestra libertad”, señala Nahat Reyes Rossi, director de la obra.


