En exclusiva con Extranoticias Radio, la diputada del Atlántico Lourdes López reveló la crítica situación financiera que enfrenta la ESE UNA, la entidad encargada de administrar los hospitales públicos del departamento. Según la funcionaria, la deuda acumulada ha superado los $91 mil millones, agravando la crisis del sistema de salud en la región.
La diputada advirtió que la situación ha generado un profundo malestar entre los trabajadores, quienes llevan meses sin recibir sus salarios. “Hoy se van a levantar protestas en todos y cada uno de los hospitales que él dirige para reclamar salarios atrasados, salarios que trabajaron las personas y nunca se les han pagado”, aseguró. Estas manifestaciones tendrán lugar en distintas sedes hospitalarias del Atlántico, donde los empleados exigen una solución inmediata.
Además, López se refirió a la visita de una comisión de la Superintendencia Nacional de Salud (Supersalud), que arribó a Barranquilla en las últimas horas para investigar el estado de los hospitales públicos bajo la administración de la ESE UNA. “Ayer una comisión de la Supersalud sorprendió a cada una de las personas que estaban indiferentes y se corrieron a mirar la visita que estaba haciendo la Supersalud”, relató la diputada, sugiriendo que esta intervención podría derivar en una medida drástica por parte de las autoridades sanitarias.
La diputada también hizo hincapié en el incumplimiento de los acuerdos establecidos en un informe técnico de 60 páginas presentado por la Gobernación del Atlántico ante el Ministerio de Salud. Dicho informe planteaba la liquidación de la ESE UNA y la creación de una nueva empresa estatal que garantizaría el pago de las deudas. “En ese momento se recibió de Efonsae $20 mil millones de pesos, todo esto para conseguir una ESE UNA totalmente pública”, explicó.
Pese a estas medidas, la realidad de la red hospitalaria sigue siendo desoladora. “Hoy tristemente una empresa que prestaba más de 35 servicios hoy no presta sino casi 4. Hoy no hay urgencias, no hay unidad renal, neurología, entre otros”, denunció López. Ante este panorama, las protestas y la posible intervención de la Supersalud marcan un punto de inflexión para el futuro de la salud pública en el Atlántico.


