El maestro Juventino Ojito y su hermano fueron reconocidos como herederos del legado musical de su padre Julio Ojito Mendoza.
Se trata de más de 50 canciones que enriquecen el folclor colombiano.
Juventino Ojito, el saxofonista, arreglista y productor, quien nació hace 60 años en Polonuevo, Atlántico, es heredero de la riqueza musical de su padre, el maestro Julio Ojito Mendoza, quien lo llevó por el sendero de los aires festivos de la región y que años más tarde Juventino plasmaría en sus creaciones y producciones musicales con importantes artistas colombianos.
“Ha sido un trabajo dispendioso de muchos años, pero finalmente la Sociedad de Autores y Compositores, Sayco, ha reconocido que existen unos derechos y nos ha asignado la misión a mi hermano y a mí de estar en cabeza de la gestión final para poder seguir con la riqueza de ese legado”, dijo el músico.
Sobre su padre, indicó que: “Julio Ojito era muy especial porque tenía un talento natural con un don de Dios. Era un tipo que tuvo la capacidad de desarrollar varias actividades no solo como músico, sino como artista plástico y también en oficios como la ebanistería y la peluquería. Tuvo la posibilidad de ser un gran compositor y un extraordinario arreglista y director de orquesta”.
Los que conocieron a Julio Ojito señalan que es considerado el mejor maestro musical compositor que por siempre tendrá Polonuevo, Atlántico, cuya trascendencia nadie en estos lares superará, igual que Francisco “Pacho Galán” y Lucho Bermúdez.
En su tesis de graduación la licenciada Julia Vacca Iglesias dice de Julio Ojito que: “En su adolescencia conformó un grupo musical que llevaba el nombre de Uñita compuesto por: Julio Ojito en el violín, en el melocanato o bajo (marimbula) un señor de apellido Cervantes, en la bandola Luis Miguel Ojito, en la flauta Rafael Ojito, en la flauta de madera tranversa Nicolás Arcón, en las maracas un señor llamado Ramón y en el riple Néstor Del Toro Hernández.
El licenciado Ariel Sánchez dice: “Además de sus cualidades humanas, su gran mérito consistió en saber tocar con maestría todos los instrumentos musicales y escoger un grupo de campesinos para enseñarles a leer el pentagrama musical. Como compositor su obra musical es inmensa: porros, merecumbes, vals, gaitas, villancicos, boleros, cumbias, pasillos, bambucos, etc.”.
“También nos relaciona ser director de la Orquesta Águila, que nació en el 1940 en plena temporada carnestolendica. Sus músicos fueron: Julio Ojito Mendoza (Saxofón alto y clarinete), Renaldo Rodríguez (2ª trompeta), Nicolás Arcón (Saxofón tenor), Ángel Pineda Navarro (1ª trompeta), Rafael Ojito Mendoza (Banyo), Santiago Cervantes V. (Bajo marcante), Eberto Pedroza P. (Trombón), Ladislao De La Hoz Villa (Tumbadora), Luis Ojito Oviedo (Baterista), Cantantes: Santander Palma Arcón, Antonio “Gastón” Algarín Martínez y Efraín Del Toro Lara”.
“Al desintegrase la Orquesta Águila se conformó en 1980 La Banda Típica, dirigida inicialmente por el profesor Julio Ojito y después por su hijo Juventino Ojito Palma. Sus integrantes fueron: Julio Ojito (Saxofón y clarinete), Juventino (Saxofón), Wilson Ojito (Redoblante), el maestro Espitia (Trombón), José Luis Arteaga (Trompeta), maestro Arroyo (Trompeta), Luis Palma Arcón (Tumbadora), Cantantes: José Aniano Del Toro Lara, Iván Moreno Arcón y José Vicente “Chente” Castro Padilla”.
Es importante destacar que el maestro Julio Ojito tuvo presentaciones en varios clubes nocturnos de Barranquilla como: Unión Española, Barranquilla, Alemán, Campestres, etc. También hizo presentaciones musicales en municipios de los departamentos del Atlántico, La Guajira, etc.
En Estados Unidos, New Jersey, Néstor Emiro Gómez entrevistó a Nelson Pineda. En ella resalta que su primer maestro de música con quien inició su vida musical fue con el maestro Julio Ojito Mendoza. Él lo conoció por primera vez en un club nocturno en barrio La Ceiba de Barranquilla llamado El Caney. Era un conjuntico formado por un saxo, una batería, un piano, un bajo, una trompeta y el maestro Julio Ojito tocaba el saxofón tenor. Nelson cantaba algunas canciones en inglés lo que festejaban los norteamericanos.
Hay que señalar que el hombre que tendrá a su cargo la conservación de las obras musicales de su padre, es decir Juventino Ojito, creció en un ambiente de cumbias y porros que alimentaron su inquietud musical. Empezó como integrante de varias agrupaciones reconocidas, como Juan Piña, Checo Acosta y Joe Arroyo, donde reforzó sus conocimientos musicales durante más de 20 años. Con su bagaje decidió plasmar sus propias creaciones en el género y así nació su grupo Son Mocaná, con el que ha recibido varios reconocimientos: varios Congos de Oro en el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla, medallas al mérito del Congreso de la República, la Alcaldía Distrital, la Universidad del Norte y la Gobernación del Atlántico y dos nominaciones al Grammy Latino.
En una nota periodística de Sayco, se afirma que el maestro Juventino se ha dedicado a extraer la sabiduría folclórica de la vertiente de la región Caribe, y con ella definió desde 2001 su línea musical a la cumbia pura. “Un amigo dijo que en el corazón de cada banqueño hay un poeta cantor, y ese diálogo de tambores, maracas, pito atravesao, gaitas y voces me embrujó…”, dijo el maestro Juventino antes de producir el álbum Cumbia del río Magdalena, uno de los aportes culturales más importantes para la preservación de este género musical símbolo del Caribe, trabajo que fue nominado a los Grammy Latino en 2017. En esta producción participaron destacados artistas, entre otros, Juan Piña, Checo Acosta, Chelito de Castro, Pedro ‘Ramayá’ Beltrán, Gabriel ‘Rumba’ Romero, Chabuco y Mayté Delgado.


