Pensar en que se defina la elección del presidente de Colombia como una contienda por el pundonor deportivo regional, sí que es un adefesio demencial.
Porque sería caer en las mismas bajas pasiones, que ya han dejado lamentables pérdidas humanas, en ciudades hermanas, por eventos como el futbol, que se supone son de carácter recreativo, pero afectan las emociones.
En una gesta democrática que aparentemente se ha interesado en un “cambio” como bandera de los diferentes pactos y partidos; destacar el concepto de regionalismo, teniendo en cuenta el origen de los candidatos que van a la segunda vuelta, me parece una pobre justificación para denigrar de los planes de gobierno que han prometido.
Esto implicaría continuar con la misma enfermiza polarización, que ahora no sería con el tormento de Uribe como complejo de persecución, porque su partido aparentemente salió de la tóxica procesión; sino una nueva contienda entre costeños y santandereanos, por tener la oportunidad de un presidente bacano, en su respectiva región.
Es que hace más de cien años que lo han intentado, y solo los difuntos Evaristo Sourdis y Horacio Serpa respectivamente, se han aproximado
Ya se empieza a especular, que Petro y Rodolfo, cada uno tiraría para su lado, haciendo ruido para conquistar el voto que en su tierra natal les fué negado.
Desde que tengo uso de razón, hace más de sesenta años; siempre de compra de votos, tramoyas y chocorazos he escuchado; pero nunca como ahora habia observado, un estilo
tan vulgar y ruin de difamación, para desprestigiar a un contendor, por cualquier lado.
También es lamentable escuchar diagnósticos atrevidos, por parte de seguidores fanáticos empedernidos, sobre la personalidad de los candidatos y su condición mental; calificando a uno como viejo loco despistado o charlatán, y al otro como un sicópata social.
¿ Porqué mejor no destacamos las bondades de cada cual?. Ya que ninguno de los dos es infalible, y seguro que ambos alguna vez la han tenido que embarrar.
Es de humanos errar, me decía una comadre querida; y el hombre que no la embarra a la entrada, la embarra a la salida.
Tampoco es bueno sus inteligencias comparar; porque no es más inteligente el que mucho más vainas y hasta innecesarias puede saber; sino el que con lo poco que sabe, mucho de las más necesarias, puede hecer.
No se trata de un partido del Bucaramanga contra el Junior, por una copa de la que ningún fanático pueda nada beber, ni dividendos de sus ganancias obtener, porque hasta le toca pagar la entrada para poderlo ver.
Pero si lo que se quiere es hacer un símil deportivo, entonces pensemos en un solo equipo como Selección Colombia, jugando su mejor partido.
El candidato a dirigirla debe tener el mejor perfil y competencia, para aplicar las estrategias, que permitan hacerla campeona, para que todos podamos beber y disfrutar del elixir de la vida, en la copa ganadora.
Entonces es importante que Colombia sea dirigida por un presidente respetable, responsable con caracter y experiencia, que sea capaz de armar un buen equipo armonioso, con sentido patrio de pertenencia, sudando la camiseta, y que si nunca ha jugado fútbol, por lo menos que haya pateado alguna caldereta.
Esperemos que en el próximo partido electoral, Colombia destaque sus valores jugando con las mejores condiciones éticas, y superando los defectos de la doble moral, para que toda la fanaticada pueda disfrutar un triunfo en general.
Por
José R.Múnera N.


