Claudia Ucrós Escobar es una emprendedora de 51 años nacida en el corregimiento de Campeche (Baranoa), que ha logrado fortalecer su negocio al integrar los servicios tecnológicos y formación complementaria del SENA Atlántico.
Administradora de Empresas de profesión y con más de 40 años de experiencia, Claudia fundó hace 22 años La Campechana, un emprendimiento dedicado a la fabricación de almojábanas, en honor al oficio de su familia.
“Toda mi vida he vivido rodeada de maíz. Yo aprendí a hacer las almojábanas con mi abuela Juana Celedonia Escobar en compañía de mi madre Nancy Escobar. Elaborábamos en un rancho estas almojábanas, los kekis, los enyucados, que son productos tradicionales de Campeche”, cuenta.
La necesidad de innovar la llevó a la creación de nuevas fórmulas y a adquirir nuevos conocimientos a través de la formación complementaria del SENA. “Yo quería que mi negocio creciera y comencé a hacer cursos de manipulación de alimentos, frutas y verduras, mercadeo y ventas, entre otros, cuyos conocimientos he puesto en práctica hasta el día de hoy”, señala.
Desde sus capacitaciones, esta campechana reconoció la importancia de adaptarse a las nuevas tendencias y la necesidad de mejorar constantemente su producto. Por eso, a través del Programa Agronegocios tocó las puertas de los expertos de Tecnoparque Atlántico y del Centro de Valor Agregado (CVA), con quienes ha logrado trabajar en el mejoramiento de su marca y la tabla nutricional.
“De la mano del SENA con Tecnoparque, me hicieron las etiquetas de mi producto porque no teníamos. Ahora estamos trabajando sobre la tabla nutricional y ya me hicieron el análisis fisicoquímico de los productos para poder obtener el registro sanitario”, precisa.
Su enfoque innovador no solo ha impulsado el crecimiento de su emprendimiento, sino que también ha inspirado a otros a seguir su ejemplo, es así como junto a varias emprendedoras hicieron un plan de negocio y se agremiaron en la Asociación de Emprendedoras del SENA.
Hoy, son el primer modelo de emprendimiento con isla en el Mall Plaza Buenavista, en Barranquilla. “Uno de mis sueños era ver mis productos en un lugar como el Mall Plaza, y gracias a Dios ya lo conseguí. Ahora quiero ver las almojábanas no solo a nivel nacional sino internacional”, dice.
Agradecida completamente con el SENA, en la actualidad sigue la ruta del Fondo Emprender y espera ser merecedora del capital semilla que le permita adquirir maquinaria para fabricar a mayor cantidad sus productos.
“Gracias a Dios todo me está saliendo super bien, yo lo que busco es maquinaria para poder elaborar todos estos productos que son de forma artesanal y no puedo hacer una gran producción, ya teniendo maquinaria puedo producir más”, finaliza.
Para el SENA Atlántico es un orgullo poder hacer parte del crecimiento de este tipo de emprendimientos que demuestran el valor de la formación continua y la adopción de los servicios tecnológicos en el mundo empresarial.


