El exministro de Minas y Energía y economista Amylkar Acosta Medina advirtió sobre los riesgos que surgirán ante una eventual modificación de la regla fiscal y señaló que es mal mensaje para los acreedores, especialmente los internacionales. Dijo que tampoco es buena señal para recuperar la calificación como inversionista.
“La regla fiscal está establecida por ley de la república y el objeto es establecer una disciplina fiscal. Se busca que los gastos del gobierno estén en correspondencia con los ingresos que percibe de tal manera que se tenga un manejo equilibrado de las finanzas públicas”, dijo Acosta.
Agregó que: “Lo que se llaman ingresos corrientes de la Nación son las que provienen del recaudo de los impuestos que pagamos todos los contribuyentes y esos recaudos se conocen como ingresos ordinarios. Pero otra fuente de financiación que tiene el Gobierno es la deuda pública de tal suerte que lo que nos haga falta para poder cumplir con los requerimientos de gastos del Gobierno nacional se apela al endeudamiento. Este puede ser interno o externo. Debe haber una correspondencia entre lo que son los ingresos corrientes y lo que es el servicio de la deuda pública porque si bien es cierto los créditos a los que apela el Gobierno son ingresos para este, presupuestalmente todos los años se deben aprobar por parte del Congreso de la República en el presupuesto correspondiente lo que se llama Servicio de la Deuda, que son los intereses de esa deuda”.
Para el economista, a través de la regla fiscal se establece un techo al gasto. Este se define como el déficit fiscal o sea se establece a través de la regla fiscal que el déficit entre ingresos y gastos del Gobierno nacional no puede sobrepasar un determinado porcentaje y eso es lo que le da al Gobierno una herramienta que le permite tener acceso al endeudamiento público ya sea interno o externo porque si el Gobierno sobrepasa ese nivel de déficit que se establece a través de la Comisión Independiente de la Regla Fiscal, que es el arbitro y el que monitorea el comportamiento del gasto y de los ingresos del Gobierno, las consecuencias que se derivan de ello es que se da una señal hacia quienes han comprado títulos de tesorería de que en un determinado momento el Gobierno no va a tener cómo honrar el cumplimiento del pago de esa deuda.
“Eso restringe el acceso al crédito y si accedemos al crédito, nos van a cobrar una tasa de interés muy superior porque ellos asumen que están adquiriendo un riesgo alto de que no les paguen los que prestan en razón de que el Gobierno colombiano está incumpliendo con la regla fiscal”, anotó el exministro.


