José “Pepe” Mujica, una de las figuras más queridas y respetadas de la política latinoamericana, falleció este martes a los 89 años. La noticia fue confirmada por el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, a través de su cuenta oficial en la red social X. Mujica, quien fue presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, se consolidó como un símbolo de la izquierda progresista de la región y un ejemplo de vida austera y coherente con sus ideales.
Durante el último año, Mujica enfrentó complicaciones de salud a raíz de un cáncer de esófago que, según él mismo declaró, se había extendido hasta su hígado. En una entrevista ofrecida en enero de este año al medio uruguayo Búsqueda, el exmandatario había afirmado con serenidad: “Ya terminó mi ciclo. Sinceramente, me estoy muriendo”. Desde entonces, su estado se agravó progresivamente, llevándolo a recibir tratamientos constantes de hidratación en centros médicos.
Diversos líderes internacionales manifestaron su pesar por la partida de Mujica. El presidente de Bolivia, Luis Arce, destacó que su vida fue “un testimonio de rebeldía y amor por su pueblo”, resaltando que su legado se mantendrá vivo tanto en la memoria del pueblo uruguayo como en el imaginario de la llamada “Patria Grande”.
Desde Colombia, el presidente Gustavo Petro despidió a Mujica con palabras cargadas de simbolismo: “Adiós, amigo. Ojalá América Latina, algún día, tenga himno; ojalá América del Sur se llame, algún día: Amazonía”.
También el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, recordó al líder uruguayo como alguien que vivió la política desde el corazón: “Un mundo mejor. En eso creyó, militó y vivió Pepe Mujica”.
La partida de José Mujica deja un vacío en el corazón de quienes lo admiraban no solo por sus ideas, sino por su forma de vivir. Fiel a sus principios hasta el final, será recordado como el presidente que donaba su salario, vivía en una chacra y hablaba con sencillez, pero con la fuerza de quien cree que otro mundo es posible. Su legado trasciende fronteras y generaciones, dejando una huella imborrable en la historia política del continente.


