A los 99 años, falleció en Barranquilla Juan B. Fernández Renowitzky, abogado, político y periodista que durante más de ocho décadas marcó la vida pública del Caribe colombiano. Su trayectoria lo llevó a ocupar cargos en la justicia, la academia, la administración local y nacional, al tiempo que dejó una huella imborrable en El Heraldo, medio en el que se formó desde niño y al que dedicó gran parte de su vida.
Nacido el 22 de marzo de 1926 en Barranquilla, Fernández Renowitzky inició su vínculo con el periodismo a temprana edad: con apenas siete años frecuentaba las instalaciones de El Heraldo y a los quince ya hacía parte de la redacción. En paralelo, cursó su bachillerato en el Colegio San José en 1944, etapa en la que forjó amistad con Gabriel García Márquez.
Posteriormente, se graduó como abogado en la Universidad Nacional de Colombia en 1950, mientras adelantaba estudios de filosofía en esa misma institución. Más adelante, profundizó su formación en el exterior: cursó Humanidades en la Universidad La Sorbona de París y realizó estudios en literatura y economía en la Universidad de Harvard.
Trayectoria en lo público
Su vida profesional abarcó distintos escenarios del servicio público. Fue juez municipal y del circuito, y posteriormente magistrado del Tribunal Superior del Atlántico entre 1956 y 1961. Poco después, entre 1961 y 1963, asumió la Rectoría de la Universidad del Atlántico.
En 1963 fue designado alcalde de Barranquilla por el presidente Guillermo León Valencia, y su gestión se caracterizó por una atención minuciosa a los problemas urbanos, al punto de registrar personalmente las deficiencias de la ciudad para darles pronta solución.
Durante el gobierno de Misael Pastrana Borrero ocupó las carteras de Minas y Petróleos y de Comunicaciones (1970-1972), y en 1973 se desempeñó como embajador en Chile. Años más tarde fue codirector de la revista Consigna, consolidándose como una de las voces más influyentes de la región.
Periodismo y defensa del Caribe
El 1975 marcó un hito en su carrera periodística: asumió como Director Consejero de El Heraldo, sucediendo a su padre Juan B. Fernández Ortega. Desde ese rol lideró la modernización del periódico, con el paso del sistema de impresión en plomo al offset a color y la mudanza a una nueva sede, consolidando al diario como referente regional.
Paralelo a su papel en la prensa, Fernández Renowitzky se convirtió en un firme defensor de la autonomía del Caribe frente al centralismo bogotano. Promovió debates en torno al desarrollo regional desde espacios como la Tertulia de El Heraldo y llevó esa visión a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, en la que participó activamente.
El nombre de Juan B. Fernández Renowitzky está asociado al pensamiento liberal, a la defensa de los derechos ciudadanos y al impulso de la identidad caribeña dentro del país. Su aporte combinó la reflexión intelectual con la acción pública, siempre en favor de la región que lo vio nacer.
Su partida deja un vacío en el periodismo, la política y la vida cultural del Caribe colombiano, pero también un legado de más de nueve décadas de compromiso con las letras, la justicia y la libertad de pensamiento.


