La expansión de Frisby en territorio europeo ha tomado un giro inesperado. A pesar del entusiasmo generado en los últimos meses por el anuncio de la llegada de la cadena de pollo frito a España, la empresa que opera bajo el nombre “Frisby España” anunció la suspensión temporal de su proyecto. La decisión se da en medio de un proceso legal relacionado con el uso del nombre de la marca, lo que ha generado confusión entre los consumidores y ha puesto sobre la mesa un posible conflicto con la reconocida compañía colombiana Frisby, fundada en Pereira en 1977 y considerada pionera del pollo frito en el país.
El pasado domingo 25 de mayo, Frisby España difundió un comunicado oficial en el que informa su decisión de pausar el plan de crecimiento, a la espera de una resolución jurídica. De acuerdo con la empresa, la medida busca proteger los intereses de los potenciales franquiciados en territorio español y dentro de la Unión Europea.
“En el marco de nuestra estrategia de expansión nacional, Frisby España está actualmente en búsqueda de socios franquiciados con el objetivo de llevar nuestra marca a todas las regiones de España. Sin embargo, debido a la situación actual relacionada con el uso de la marca, y a pesar del gran número de solicitudes e intereses recibidos, hemos tomado la decisión de suspender temporalmente las nuevas adhesiones al programa de franquicias”, señala el comunicado.
Esta controversia legal ha generado diversas reacciones, especialmente por la posible colisión de derechos con la marca original colombiana, que hasta ahora no ha emitido una declaración pública sobre el caso. En Colombia, Frisby es una marca consolidada con más de cuatro décadas de trayectoria, reconocida por su sabor, su identidad gráfica y su presencia en múltiples ciudades del país.
A la par de estos acontecimientos, el abogado español Gonzalo Barrenechea Correa, quien hasta hace poco era el representante legal de Frisby España, presentó su renuncia inmediata e irrevocable ante el registro mercantil, desligándose completamente del proyecto. Con su salida, el liderazgo de la sociedad queda en manos de la accionista mayoritaria Jacqueline Guillemine Pérez Parcha, ciudadana belga radicada en Bruselas, junto con Charles Dupont, quien figura como representante autorizado de la empresa en España.
El futuro de Frisby España es incierto mientras se aclara la legitimidad del uso de la marca. Lo que parecía ser una atractiva oportunidad de internacionalización para una propuesta gastronómica con nombre conocido, ahora se enfrenta a un proceso legal que podría cambiar por completo el rumbo del proyecto. La disputa pone sobre la mesa la importancia de la propiedad intelectual y la claridad jurídica al momento de expandir una marca a nuevos mercados.


