La crisis económica que enfrenta la ESE Universitaria del Atlántico (ESE UNA) ha llegado a su momento más critico, al punto que la institución tendría que “vender sus propios edificios” para saldar las millonarias deudas que la asfixian. Así lo reveló Guido Santander, representante de los usuarios del Hospital Caribe, en entrevista exclusiva con Extra Noticias Radio. Según Santander, la entidad tiene un déficit presupuestal insostenible que pone en riesgo su operatividad.
“El panorama actual es dramático: la ESE UNA tiene pasivos por $112.627 millones, mientras que sus cuentas por cobrar ascienden a $95.000 millones. Pero de estos, casi $28.000 millones están en glosas —es decir, cuentas sin respaldo claro— y otros $7.000 millones son de difícil recaudo. Así que, en realidad, solo podrían contar con $45.000 millones para enfrentar una deuda que supera los $112.000 millones. La conclusión es clara: no tienen fondo, solo podrían pagar vendiendo los edificios”, explicó Santander.
El desbalance financiero se acentuó gravemente en 2024. Según el vocero, la ESE UNA facturó $130.000 millones, pero sus gastos superaron los $151.000 millones, lo que generó un déficit de $21.600 millones solo en ese año. Esta diferencia, sumada al arrastre de deudas y a una cartera difícil de cobrar, ha dejado a la entidad en una situación de inviabilidad financiera.
Otro de los puntos críticos, según Santander, fue la modificación en el portafolio de servicios. “Le cambiaron el uso a los hospitales. Por ejemplo, el Niño Jesús, que antes atendía todo tipo de patologías, ahora es exclusivamente pediátrico. Y las cifras no dan. El hospital mental, que antes vendía entre $2.000 y $3.000 millones, ahora apenas vendió $700 millones el año pasado, y se gastaron $1.800 millones. Eso es una pérdida de $1.500 millones”.
La conversión del Hospital de Alta Complejidad también ha sido un error estratégico, según el vocero. “Lo llamaron Alta Complejidad pero lo convirtieron en Materno Infantil. Compite por partos con otros hospitales como Sabanalarga y Soledad, y perdió su razón de ser. No hay neurocirugía, ni otorrino, ni unidad renal, cardiovascular, ni oncológica. En resumen, no hay nada de alta complejidad”, denunció.
Ante este panorama, Santander hace un llamado urgente a las autoridades departamentales y nacionales para intervenir y reestructurar la ESE UNA antes de que colapse por completo. De no tomarse medidas inmediatas, el futuro de los servicios públicos de salud que presta la institución estaría en juego, afectando a miles de usuarios en el Atlántico.


