La masacre ocurrida la noche del domingo 2 de junio en la finca Villa Olvega, ubicada en la vía al mar de Puerto Colombia, sigue generando reacciones y alarmas entre las autoridades del departamento. Luego de que se confirmara la muerte de tres personas y nueve más resultaran heridas durante una fiesta electrónica clandestina, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, se pronunció en exclusiva para Extra Noticias Radio, dejando entrever que esta tragedia no es un hecho aislado, sino parte de una serie de eventos violentos que estarían conectados por un mismo factor criminal.
“Tenemos una serie de temas realmente difíciles de entender y de manejar”, expresó el gobernador al referirse a la complejidad de lo sucedido. Para Verano, lo ocurrido en la fiesta electrónica de Puerto Colombia se suma a otros eventos violentos recientes, y todos podrían estar relacionados por una misma causa estructural. “Hay un hilo conductor que es el que tenemos que entender muy bien”, agregó, señalando que ya hay líneas claras de investigación por parte de la Policía.
Según la información recopilada hasta el momento, la masacre tuvo lugar entre las 10:00 y las 10:30 p. m., cuando cuatro hombres armados llegaron en motocicletas al sitio del evento y dispararon indiscriminadamente contra los asistentes. Entre las víctimas están Maciel Gómez —quien ya había sido mencionada en panfletos amenazantes—, su pareja Luis Vergara Julio, y el empresario Rolando Alarcón. El evento, que convocó a más de once DJ’s, no contaba con permiso alguno, según confirmó el secretario de Seguridad de Puerto Colombia, Saúl Leiva.
El gobernador Verano advirtió que si bien aún no se puede hablar con certeza de los móviles, no se descarta que detrás de la masacre haya disputas entre estructuras delictivas que se pelean el control de territorios estratégicos. “No podemos improvisar explicaciones, pero sí hay una serie de estructuras delictivas que están disputando nuestro territorio”, declaró. De acuerdo con Verano, estas disputas están directamente relacionadas con el modelo de negocio de las rentas ilegales, como el microtráfico de drogas.
La fiesta clandestina, que fue convocada de manera privada y secreta a través de redes sociales, se habría convertido, según fuentes policiales, en un punto de encuentro para consumidores y expendedores de droga. Algunos de los asistentes al evento tenían antecedentes judiciales por delitos como hurto, tráfico de estupefacientes y concierto para delinquir. Este contexto fortalece la hipótesis de que el ataque fue un ajuste de cuentas entre bandas rivales.
Para el mandatario departamental, lo ocurrido refleja una problemática mayor que trasciende lo local. “Hay que entender todo lo que hay en relación con este tema y la unión… ese hilo conductor de lo que viene ocurriendo en materia de masacres”, insistió. Aunque se mostró prudente al no entrar en detalles prematuros, Verano aseguró que la Policía tiene claridad sobre las conexiones que hay entre este crimen y otros ocurridos recientemente en el Atlántico.
Actualmente, las autoridades avanzan en la identificación de los atacantes, mientras se espera el dictamen completo de las investigaciones judiciales.


