El amor que se tienen Yennis Silvera y Camilo José Cuello no tiene límites, ni siquiera la discapacidad que tiene el hombre de 55 años quien a los tres años perdió sus dos brazos y casi la vida al tocar unos cables que alta tensión en Magangué, su pueblo.
El amor nació en forma inmediata cuando se conocieron esta pareja. La falta de los dos brazos no fue ni ha sido impedimento para amarse con respeto y fidelidad. Fue un encuentro casual, que luego se convirtió en un romance bastante criticado por la condición del entonces joven.
“Mi madre pensaba como tal y no aceptaba la discapacidad de Camilo”, dice Yenis, quien escribió sobre la vida de su esposo que tituló Sin manos se escribe una historia.
“En el año 2000 tuve la idea de escribir el libro, pero no alcancé a revisarlo. Pasaron 7 años y yo comienzo a escribir unos párrafos sobre la vida de Camilo y se lo presentó a un amigo psicólogo, Manuel Paba y él me dice que el libro es extraordinario y que más que un libro veía unas conferencias que se podían dictar a las personas”.
Y agregó que: “terminamos el libro que sirve desde entonces como insumo para que mi esposo dicte las conferencias”.
Camilo comienza a dictar conferencias en el momento en que al salir a las calles, las personas se les acercan para pedirle unos consejos porque tienen un familiar o un amigo en condición de discapacidad y cuando ella se convenció que su esposo no es una tragedia sino una bendición.
La escritora recuerda los momentos difíciles que vivieron como familia. “Nosotros llegamos a Barranquilla sin un peso y Camilo comenzó a buscar empleo, pero nadie le ayuda porque no llenaba el perfil requerido. En ese ir y venir conocimos a personas que se admiraban como mi esposo salía adelante en medio de la lucha diaria y nos ayudaron. El psicólogo nos ayudó mucho porque dijo que se podían dictar charlas motivadoras ya que hay muchas personas que necesitan saber que hay esperanza y conocer que sí se puede salir adelante”.
Yenis, quien tiene cuatro hijos con Camilo durante los 36 años de matrimonio, le dijo a su compañero hace un año que ella quería retomar el proyecto del libro y él aceptó. “Dios me ayudó a retomar el libro y aprovechaba cualquier ocasión que me lo permitiera para avanzar”.
“Es un libro con el que podemos decir que Dios ha obrado en la vida de mi esposo, lo ha llenado de cualidades y es una persona resiliente porque pudo superar ese dolor emocional”, dijo la escritora.


