La muerte en España del último integrante del denominado clan Vega no significa que se acabe la violencia entre las bandas criminales.
Así lo advirtió el investigador Luis Fernando Trejo, profesor e investigador del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad del Norte y experto en el análisis del comportamiento de grupos criminales, guerras internas y conflicto urbano.
“Es preocupante que en un hecho de sangre que ocurre en otro continente aparezca referenciada Barranquilla y su área metropolitana y se ponga en la mesa una vendetta entre mafiosos, que ha tenido varios capítulos. Hay que entender que el origen de este problema particular ocurrió en una cabaña, en Solinilla. El problema se traslada a Villa Campestre, en Puerto Colombia, donde ocurre una masacre espectacular en un conjunto residencial y este sería el tercer capítulo. Nos toca esperar las declaraciones de las autoridades españolas para ver si realmente hubo una participación de grupos colombianos o si fue un ajuste de cuentas entre un grupo de marroquí y esta persona de La Guajira”, dijo el experto.
Agregó que: “Lo otro que nos debe llamar la atención es la libertad y la tranquilidad con las que se mueven este tipo de personas en Barranquilla y en el área metropolitana. No se esconden, no viven de manera clandestina, sino que están allí a la vista de todo el mundo. La pregunta es entonces, ¿dónde están las autoridades? Y lo otro es preguntarnos cómo sociedad qué hacemos para repelar este tipo de acciones. Pareciera que hubiera una aceptación o naturalización de este tipo de individuo o uno como ciudadano sienta que no tiene las herramientas ni las garantías para exigir algún tipo de sanciones”.
De acuerdo con Trejo en la medida en que los ciudadanos se callan lo que ocurre es que se incentiva y se promueve la violencia. “Este tipo de vendetta que se ha escenificado en la ciudad, si bien ha terminado victimizando solo a los miembros de ese grupo, nos vuelven susceptibles a todos de ser víctimas en cualquier momento”.
¿QUIÉN ES MAIRÓN?
El cierre de la jornada de este miércoles 28 de febrero tomó por sorpresa a los empleados del antiguo Sanandresito, en el Centro de Barranquilla, los grafitis que aparecieron pintados en las paredes azules y en las esteras del centro comercial de la localidad Norte-Centro Histórico.
“Game over los Vega, off, faltas tú Mairon”, se leyó en referencia a un supuesto ‘juego terminado’ para esta estructura de la que, según las autoridades locales, hacía parte Roberto Carlos Vega Daza, asesinado en la noche del martes en Valencia, España.
Horas antes a este episodio, en Villa Campestre, Puerto Colombia, lugar en el que sucedió el asesinato colectivo de los allegados de Roberto Vega, desconocidos habían pintado los mismos mensajes intimidantes hacia el clan. Inclusive lo hicieron con el spray rojo en el conjunto residencial North Frontier, sobre el portón de acceso a la casa donde se perpetró la masacre de Rafael Julio Vega Cuello, conocido como Kike Vega, y sus hijos Ray Jesús y Ronald Iván Vega Daza.
Pero también, como si se festejara un Año Nuevo, fuegos artificiales estallaron en la noche de este martes 27 de febrero de manera continua en el sector de Villa Campestre, tal y como sucedió el 29 de junio del año anterior cuando ocurrió el triple crimen.
Aún no es claro para las autoridades locales si esta pirotecnia haya tenido algo que ver con una celebración por la reciente muerte en Valencia, España, de Roberto Carlos Vega Daza, el sobreviviente de dicho homicidio múltiple.


