En una alocución presidencial transmitida este lunes 5 de mayo, el presidente Gustavo Petro centró su intervención en el tema de la inseguridad, abordándolo desde un enfoque crítico hacia las instituciones que, según él, están limitando su capacidad de comunicación con la ciudadanía. A lo largo de su discurso, el mandatario denunció la existencia de una “censura institucional” que estaría obstaculizando el derecho del pueblo a conocer cómo se maneja el país, al tiempo que propuso una nueva mirada sobre la violencia y las políticas de seguridad en Colombia.
“Hoy queremos dedicar esta alocución, en primer lugar, al tema de la seguridad, vista desde el enfoque delincuencial que más afecta la vida. Por decisiones de tipo judicial y administrativo ajenas a la Presidencia de la República, este tipo de intervenciones está bajo censura”, comenzó señalando el presidente, dejando en claro que, a su juicio, hay barreras impuestas por otros poderes del Estado que impiden que la Presidencia informe libremente a los colombianos.
Petro criticó duramente lo que llamó un “tribunal de censura”, el cual, según él, le impide expresarse incluso en sus funciones oficiales: “Eso es lo que había en el fascismo. Hoy vemos instituciones que no son del pueblo ni de la Constitución, decidiendo cuándo puede hablar el presidente”. Esta afirmación marcó uno de los momentos más tensos de la alocución, en la que el mandatario cuestionó la legitimidad de ciertos órganos que —aseguró— están actuando por fuera del mandato popular y constitucional.
Otro de los señalamientos del jefe de Estado tuvo que ver con el control del espectro electromagnético, al que se refirió como un bien público que ha sido apropiado por actores privados: “Algunos se han adueñado ilegítimamente del espectro electromagnético, impidiendo que la voz pública y colectiva tenga presencia real ante los ojos de los colombianos”. Con esto, Petro sugirió que hay un desequilibrio en los medios de comunicación que margina el mensaje del Gobierno y distorsiona la percepción pública.
En cuanto al enfoque del tema central de la alocución —la seguridad—, el presidente advirtió que las dinámicas de violencia en el país han cambiado, y que las políticas aplicadas deben adaptarse a esa transformación: “Si aplicamos políticas pensadas para una fase del conflicto que ya no es la actual, fracasamos. Y creo que parte de eso está ocurriendo incluso hoy”, expresó.
Insistió en la necesidad de comprender y anticiparse a los cambios en las formas de violencia para que las estrategias de seguridad sean verdaderamente efectivas: “Entender, detectar y anticipar las transformaciones de la violencia es clave para construir estrategias de seguridad verdaderamente efectivas y coherentes con la realidad del país”.
Petro también abordó el uso del lenguaje en el debate sobre seguridad, especialmente el término “terrorismo”. A su juicio, se está utilizando de forma indiscriminada, lo que puede derivar en errores conceptuales y decisiones equivocadas: “Terrorismo es causar, por medios violentos, terror en la población civil de manera sistemática y generalizada. No se puede generalizar el término”.
Finalmente, el mandatario hizo un balance de las últimas décadas en cuanto a la lucha contra la violencia en Colombia. Reconoció avances importantes y citó como ejemplo el caso de Medellín: “Colombia es un país relativamente exitoso en salir de la violencia. Hemos combinado fases de más ofensiva del Estado, hemos combinado fases de más diálogo y paz… y un ejemplo es Medellín, este es un caso de estudio mundial para aplicar en contextos de violencia, porque es profundamente exitoso”.
La alocución de este lunes no solo trazó una visión crítica del funcionamiento institucional del país, sino que también propuso repensar el enfoque con el que se ha abordado el fenómeno de la violencia. En medio de una coyuntura marcada por tensiones políticas y desafíos en materia de seguridad, el discurso del presidente Petro dejó claro que su Gobierno no pretende seguir la misma ruta que sus antecesores, y que, a su juicio, el debate sobre la seguridad no puede estar desligado de la verdad, la participación ciudadana y la legitimidad democrática.


