Los Cien Años de “Barranquillera” ….
Por: Moisés Pineda Salazar.
“Ese rostro marfileño / Barranquillera querida/ quiero besar con empeño/ aunque perdiera la vida”.
Una y otra vez sonaba en los salones el tango criollo que el Maestro Gabriel Escobar [1] había compuesto en honor de Doña Olga Heilbron Tavera:
“Barranquillera soñada.
Como una noche de luna
llevas lumbre en la mirada
que al mismo Febo importuna.
En tu talle de palmera
puso Dios un ritmo leve
y en tu boquita hechicera
todo el dulzor de las mieles”. [2]

Y es que por eso días, como si se tratara de una puesta en escena de “La Dama de las Camelias”, la boca de las mujeres jóvenes despertaba una innegable fascinación en los varones de la época.
Tanto, que era noticia el hecho de que un hombre reclamaba una indemnización porque “sintió en los suyos las mieles de los labios de la fascinadora Bárbara La Marr”[3] a quien se le diagnosticó que padecía la “peste blanca”, que era la forma como llamaban a la tisis.
La prensa dedicada a las noticias internacionales reseñaba los nombres de Rodolfo Valentino, Ricardo Cortez, Antonio Moreno, Monte Blue, Norman Kerry, Roy De la Rock y el de Lewis Stone como parte de una lista inmensa de galanes del cine mudo que luego de haberla besado, buscaban por todo el mundo clínicas de especialistas para que se les practicaran los exámenes bacterianos que les permitieran saber si estaban o no contagiados de aquella terrible enfermedad.
En tanto, en medio de tapices persas, de gobelinos antiguos, de bibelots maravillosos, de idolillos chinos que por las fosas de la nariz dejan escapar el perfumado humo de los pebeteros especiales que contienen oleaginosos y balsámicos medicamentos, la adorable vampiresa, émula de Gloria Swanson, de Bebé Daniel y de Laura Laplane, esperaba la llegada de la muerte en tanto que en Barranquilla así llevaba la voz cantante del jazz band:
“Ese rostro marfileño Barranquillera querida quiero besar con empeño aunque perdiera la vida. Anoche estuve soñando con tu boquita de grana y mis labios musitando tu nombre, bella Sultana.” [4]
La muerte rondaba por la ciudad.
Sin embargo, era exorcizada por el ambiente del carnaval. Y parecía que poco importara que, a las nueve de la noche del 31 de diciembre, cuando se eligió y coronó a la Reina del Carnaval, a esa misma hora hubiera hecho erupción el volcán Galeras. [5]
“La ciudad de Pasto se vio envuelta en sutil polvillo y fuera de ella, en algunos lugares apartados, las enormes piedras ardientes arrojadas por el volcán causaron graves daños, rompieron los techos de las casas y pusieron a las gentes en fuga que para protegerse permanecen en las calles y en los campos aledaños, creyendo hallar allí más seguro refugio”. [6]
Y, ¿a quién le importaba esa desgracia ajena?
El martes 6 de enero, fiesta de guardar o de La Epifanía del Señor, las hordas juveniles al mando de Su Majestad Olga Primera se dispusieron a asistir a las fiestas del Niño Dios, con misa en horas de la mañana y procesión callejera en horas de la tarde, desde la Capilla del Asilo de las Hermanitas de los Pobres.
Caída la tarde, volverían al guateque.[7]
No pocos se habían ido desde la tarde del día 5 rumbo a la vecina población de Baranoa “donde también se celebran con fiestas religiosas y populares la de los Reyes” [8]
Viajaron con el ánimo de divertirse, sin duda alguna, haciendo uso de los servicios de alquiler de Góndolas que ofrece Don Luis Pérez en su negocio de los N° 14 y 16 del Paseo Colón.
Solo los mayores, sobre todo los dirigentes políticos, entendían lo que significaba para Barranquilla el asesinato de Don Héctor Parias en el amanecer del 9 de enero en la cárcel de Obando, mientras dormía.
Un ecuatoriano de apellido Espinosa, miembro de una ilustre familia de la Alta Sociedad quiteña, en circunstancias que hacían evidente múltiples complicidades necesarias para cometer el crimen, reclamaba haberlo matado por razones estéticas, “por un soneto” [9].
Nadie creía tal cosa, toda vez que Parias había disparado y dado muerte a Don Pedro Pastor Consuegra el 15 de octubre de 1925 en el Teatro Cisneros[10], en un lance en el que unos veían cuestiones políticas entre el gobierno conservador de Eparquio González y la oposición Liberal que le hacía Consuegra desde “La Nación”.
Mientras, otros, propalaban la idea de que se trataba de asuntos de honor pegados a las faldas de alguna mujer[11].
Una mujer como aquella que cabalgaba en las notas del mentado tango del Maestro Escobar:
Lloro con hondo dolor
al ver que tú no me quieres
más olvidar es mejor,
más olvidar es mejor
la ingratitud de las mujeres.
Por eso, cuando te mira
algún amante ferviente
ebrio de amores suspira
por el albor de tu frente[12].
Y así, de esta manera, los versos de “Barranquillera”, la canción de moda, velaban en tiempo de fiesta otras lóbregas noticias pastusas, también eclipsadas por el Reinado Arlequinesco que bajo la divisa:” Omnibus et singulis has litteras lecturis salutem”[13], inauguró S. M Rosa Miryam, quien se sentaba en el trono de oro del Carnaval en Cartagena de Indias, al tiempo que otras Reinas inauguraban sus festejos en Santa Marta, en Sabanalarga y en Ciénaga[14]


Atrás quedó la reprochable Danza “Rocío Turco”- música y letra de su inspiración- que Bruno Rousseau, un farmacéutico mutando a poeta y compositor dedicó a la Señorita Isabel Elvira Sojo, Reina del Carnaval” de 1924.
Composición alocada, febril y picaresca que a la letra decía así:
“Fuente de energías
Rocío Turco….
Chispas solicitadas
Rocío Turco…
Te lo ponemos en alto ¡Por tu gran virtud!
Pues levantas al muerto, ¡Que viva la salud!
Anunciaba el inventor del dichoso vino tónico milagroso que este era fabricado por el mismo farmaceuta en su laboratorio Rosales & Rousseau, ubicado en Sitionuevo, Magdalena.
Decía que estaba de venta en todas las farmacias y tiendas, anotando que su distribuidor exclusivo era Octavio Navarro, quien atendía pedidos al por mayor en el teléfono N° 616 en Barranquilla.[15]
En el aviso en el que el poetastro, y peor músico, presentaba su canción en homenaje a la Reina del Carnaval, anotaba:
“Encontramos al fin el suave Roció Turco.
¡Oh! Verdaderamente, ¡qué felices estamos!
¡Ya no tendremos penas, este vino entusiasma!
Señores y señoras: se lo garantizamos.
Es un aperitivo compuesto del ajengibre, que viene de Turquía, tierra de valientes, y su efecto da la vida a los debilitados por la virtud que tienen sus ricos componentes.”[16]
Sobra explicar cuál era el muerto que el Rocío Turco le levantaba a aquellos señores que “ya habían perdido el vigor”.
“Habrase visto semejante grosería de pararim pum pam…” habrá dicho Alfredo De La Espriella ante semejantes versos, propios para una maritornes, pero no para una núbil y casta doncella como Doña Elvira Sojo, Reina del Carnaval de 1924.
En donde estén, él y Carlitos Sojo deben estar desternillados de la risa. Mientras, en el más acá, Mariano Candela cavila sobre cómo lograr que su trabajo de investigación, musicalización y baile sobre el tango criollo- o “bambuco apasillado” nombrado “Barranquillera”, pueda ser conocido por todos los que seguimos en este mundo traidor donde nada es verdad ni mentira pues, hoy más que antes, todo es según el color del cristal con que se mira. [17]

18
1 DAHR. “Discograpy of American Historical Recordings”.
https://adp.library.ucsb.edu/index.php/mastertalent/detail/202976/Escobar_Casas_Gabriel
2 DARIO DEL COMERCIO. Edición del 2 de enero de 1926. Barranquilla. “Barranquillera”. Pág. 9
3 DIARIO DEL COMERCIO. Edición del 2 de enero de 1926. Barranquilla, “Los letales besos de Bárbara La
Marr”. Pág. 11
4 CATALOGO DISCOS VICTOR. https://adp.library.ucsb.edu/index.php/objects/detail/50488/Victor_78798
5 SERVICIO GEOLÓGICO COLOMBIANO. “Actualización del mapa de amenaza volcánica del Volcán Galeras
– Colombia. “Es de anotar que 1925 ha sido, históricamente, el año donde se ha reportado el mayor número de
eventos; en uno de ellos, se describe caída de ceniza gruesa y los efectos de ésta en la ciudad de Pasto, como
es reportado por Ramírez (1975), refiriéndose a la erupción ocurrida el 31 de diciembre de 1925: “…Hace dos
horas que cae sobre la ciudad una lluvia de arenilla candente que llena todas las casas y causa
enormes molestias a toda la población…”.San Juan de Pasto, diciembre de 2015
https://www2.sgc.gov.co/sgc/volcanes/VolcanGaleras/PDF/Memoria_Actualizacion_Mapa_Amenaza_Volcanic
a_Volcan_Galeras_2015.pdf
6 DIARIO DEL COMERCIO. Edición del 2 de enero de 1926
7 DIARIO DEL COMERCIO. Edición del 2 de enero de 1926
8 NOTA DEL AUTOR. Esta reseña periodística revela que en aquellos años, la Fiesta Navideña, siguiendo la
tradición europea, estaba centrada en La Epifanía y no en La Natividad.
9 DIARIO DEL COMERCIO. Edición del 5 de enero de 1926. Barranquilla. Pág. 4
10 DIARIO DEL COMERCIO. Edición del 12 de enero de 1926. Barranquilla. “Tan aleve en el crimen como
cínico en el relato, el ecuatoriano Espinosa, dice que mató a Don Héctor Parias por un soneto. Como un
operador de cine, el reporter presenta al lector a un criminal instruido, producto morboso de un intelectualismo
proclive. Bachiller, morfinómanio, poeta y hasta filósofo. Verbosa autobiografía, como si en vez de grilletes tuviera almohadones. Inaudita versión hace del hecho”. DIARIO DEL COMERCIO. Edición del 5 de Febrero de
1926. Barranquilla. “Sobre el crimen de la Cárcel”.
11 NIETO IBAÑEZ, José Antonio. DE PARIAS GLEN, Francisco Héctor. “La tragedia del Teatro Cisneros.
Orígenes y secuelas” Editorial Antillas Ltda. Primera Edición. 2002. Barranquilla. Págs. 50- 59
12 CENTRO CULTURAL COMFAMILIAR BARRANQUILLA.
https://biblioteca.comfamiliar.com.co/opac_css/index.php?lvl=categ_see&id=10945
13 NOTA DEL AUTOR: “Saludo a todos los lectores de cada una de estas cartas”
14 DIARIO DEL COMERCIO. “El Carnaval Costeño”. Edición del 30 de enero de 1926
15 DIARIO DEL COMERCIO. “Rocío Turco”- anuncio comercial. Edición del 20 de febrero de 1924.
Pág. 5.
16 DIARIO DEL COMERCIO. “Rocío Turco”- anuncio comercial. Edición del 9 de febrero de 1924.
Pág. 8.
17 BLADES, Ruben & COLON Willie. “Según el color”.
18 DIARIO DEL COMERCIO. “Rocío Turco”- anuncio comercial. Edición del 9 de febrero de 1924.
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