El fútbol colombiano celebra el regreso de uno de sus equipos más tradicionales. El Cúcuta Deportivo, después de varios años de turbulencias institucionales y deportivas, completó su reconstrucción y aseguró su regreso a la Primera División al derrotar a Real Cundinamarca en la final del torneo.
Desde su reorganización oficial, más de tres años atrás, el conjunto rojinegro se propuso volver a la élite y finalmente lo consiguió en una llave que exigió carácter, paciencia y resistencia. La serie no fue sencilla: cayó por la mínima diferencia en el juego de ida y debió recurrir a la fuerza de su estadio para buscar la remontada.
En el General Santander, ante un ambiente ensordecedor, el equipo logró imponerse 2-1 en el tiempo reglamentario, en un duelo cargado de emociones, fallos inesperados y dos penales desperdiciados que complicaron más de lo previsto la clasificación. La definición terminó llevándolos a los once pasos, justo cuando el arquero Cataño vivía su mejor noche y la presión del público aumentaba cada minuto.
Sin embargo, en la tanda el Cúcuta mostró temple y se sacudió de los errores previos, convirtiéndose en campeón semestral y sellando el ansiado ascenso. La celebración en el estadio fue una fiesta total, el cierre perfecto para un proceso de recuperación que parecía imposible años atrás.
El retorno de los Motilones también devuelve un clásico histórico del FPC: Cúcuta vs. Bucaramanga, un duelo que volverá a vivirse desde 2026. Para el fútbol colombiano, la vuelta de esta plaza es una buena noticia por su tradición, su afición y su ambiente único.


