Una voz de alerta lanzó el médico endocrinólogo Joaquín Armenta sobre el hecho de que los jóvenes están mostrando alto grado de depresión y deseos de suicidio que algunas veces están relacionados con el consumo de sustancias psicoactivas, pero en otras no.
El galeno expresó su preocupación por la desesperanza que muestra la población adolescente y juvenil en su vida diaria.
“Es una situación que debe prestarles atención todos los padres de familia y la ciudadanía en general. La pandemia realmente aceleró la situación, pero esto venía desde antes. Si hacemos unas comparaciones generacionales de lo que pasaba hace unas cuantas décadas atrás, no había tanta depresión ni ansiedad como la que se está presentando en estos momentos. Es preocupante porque en mis consultas donde veo a tantos adolescentes y jóvenes puedo constatar que muchos de ellos padecen de estos procesos medicados por psiquiatras con cuatro antidepresivos y antipsicóticos”, expresó el especialista.
Enfatizó que él en su adolescencia o en su etapa de juventud no se acuerda de haber tenido compañeros o amigos depresivos o ansiosos o que estuvieran asistiendo al psiquiatra. “De pronto uno que otro iba al psicólogo, pero ahora la situación es masiva. Muchos jóvenes entre 14 y 16 años están tomando antipsicóticos y antidepresivos. Dentro de los análisis que se han hecho, las redes sociales ocupan un lugar importante porque cuando aparentemente estamos más conectados, pero con más soledad en el alma, decimos que tenemos 5 mil amigos cuando no podemos abrazarlos ni mirarlos a los ojos. Cuando no le dan un número de likes aprobados, la gente se siente deprimida”, dijo.
Con respecto a las redes como Instagram, también genera mucha ansiedad porque los jóvenes no se sienten contentos con lo que son y acuden a prácticas como la bulimia, el vómito inducido y la pérdida del apetito. “El refrán dice que las redes acercan a los que están lejos y alejan a los que están cercas y eso es cierto y un ejemplo es cuando la familia se integraba alrededor de una comida en la mesa, pero ahora no se ve eso, sino que todos tienen el celular en la mano y no comparten nada”, sostiene.
Agrega: “Cuando uno se pone a analizar a nivel individual, le queda a uno difícil señalar por qué las personas toman la decisión de quitarse la vida. Puede uno pensar que la persona se encuentra en una situación extrema de desesperación, de soledad en el alma. Los análisis quedan cortos, pero está sucediendo. No estamos hablando de algo que podría pasar, sino que está pasando, que es una realidad”, dijo el médico.


