En una movida que sacudió el panorama político colombiano, la ministra de Justicia, Ángela María Buitrago, anunció su renuncia irrevocable al cargo a través de una carta enviada directamente al presidente Gustavo Petro. La noticia, revelada en la mañana del 15 de mayo, generó un fuerte impacto en el gobierno, al exponer diferencias internas y tensiones en la administración nacional.
Buitrago aseguró que permanecerá en su cargo hasta el próximo 1 de junio de 2025, y explicó que su decisión responde a una profunda reflexión personal y profesional. En su carta, destacó que su actuar siempre ha estado guiado por principios de respeto, legalidad y coherencia, tanto en el ámbito público como en el privado. La ahora exministra subrayó su compromiso con la independencia y la transparencia, y afirmó que esos valores se han visto amenazados por presiones externas.
En su comunicado, Buitrago denunció intentos de interferencia en la gestión del Ministerio de Justicia, lo cual motivó su decisión de hacerse a un lado. “Mis actuaciones no dependen de influencias, ni amenazas, persuasiones, ni interferencias o intereses políticos”, escribió, al tiempo que reafirmó su compromiso con el derecho y la equidad.
Durante su gestión, lideró programas clave como Entornos Seguros, Redes Justas y Casas de Justicia, además de promover acciones en favor de los derechos de las personas privadas de la libertad. Su enfoque técnico y su defensa de la institucionalidad fueron ejes centrales de su labor.
Tras la difusión de su carta, Buitrago habló con medios nacionales y reveló que parte de las presiones vinieron directamente del ministro del Interior, Armando Benedetti, y de la directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), Angie Rodríguez. Según su relato, ambos le pidieron remover a un funcionario de la Unidad de Servicios Penitenciarios por presunta instrucción presidencial. “Armando Benedetti me llama y me dice que por orden del presidente hay que sacarlo”, reveló la exministra en entrevista con Noticias Caracol.
Adicionalmente, denunció intentos por apartar de su cargo a Alexander Rivera, actual director de Política de Drogas y Actividades Relacionadas, a quien defendió como un funcionario técnico y comprometido con su labor.
El último intercambio directo entre Buitrago y el presidente Petro se habría dado en un helicóptero durante una visita a Acacías, donde la ministra expresó su deseo de continuar en el cargo sin presiones, aunque no hubo espacio para profundizar en la conversación.
La renuncia de Ángela María Buitrago marca un punto de inflexión dentro del gabinete presidencial, al dejar en evidencia tensiones internas que podrían generar repercusiones en la agenda del gobierno. Su salida también plantea interrogantes sobre la autonomía de los ministerios frente a decisiones políticas, en un momento en que el país enfrenta retos institucionales clave.


