Los países sudamericanos están en riesgo de desarrollar intentos de golpes de estado como ocurrió en Brasil, según indició la analista internacional, la barranquillera Ana María Osorio.
La académica e investigadora social también señaló que tanto en Brasil como en Estados Unidos se han venido formando estructuras autoritarias, segregacionistas y aislacionistas que niegan todo progreso que se base en la inclusión, la eficiencia y la solidaridad.
“Hace dos años pasó algo parecido en Estados Unidos. Adeptos a Donald Trump hicieron un alzamiento de fuerza frente a los poderes de Estados Unidos. En el caso de Perú hay una crisis económica, política y social muy fuerte y una polarización donde ambos sectores no entran en un diálogo de consenso, sino que se van a la fuerza. Se trata de populismo de derecha y de izquierda y ambos intentar demostrar quién es más fuerte, olvidándose que al final le están haciendo daño es al país porque recuperar todo lo que está destruyéndose de las instituciones, no se hace en días sino en años”.
Agregó que: “El fanatismo alcanza el nivel político y las partes en confrontación no terminan de entender que lo importante es lograr la estabilidad política en el país”.
Para la experta, desde el análisis estratégico se debe pensar quién sale ganando. En este caso, quien sale ganando es el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva porque ha demostrado que puede retomar el control.
Sobre el respaldo al presidente Lula de parte del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, la investigadora indicó que: “Ese hecho demuestra que se respalda la institucionalidad del estado no importa de qué partido o sector pertenece. Se respalda a quien está en el poder elegido democráticamente. Considero que los presidentes de estados democráticos den ese espaldarazo al presidente legalmente electo porque eso habla de respeto, de democracia y de un reconocimiento legal.
Hay que señalar que el pasado 8 de enero, cientos de simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro superaron las barreras policiales para invadir la sede del Congreso brasileño ubicado en Brasilia, esto en el marco de una manifestación contra el nuevo presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Algunos de los asistentes se dirigieron ahora al palacio presidencial, el Palacio de Planalto, y a la sede del Tribunal Supremo Federal con el objetivo declarado de derrocar a Lula y a su vicepresidente, Geraldo Alckmin. La Policía estuvo empleando medios antidisturbios, según informó la prensa brasileña.
Los manifestantes se habían concentrado el pasado domingo frente al Cuartel General del Ejército, en el centro administrativo de Brasilia, y marcharon hasta la Explanada de los Ministerios, donde se produjeron los incidentes.
Los afines a Bolsonaro exigieron la intervención de las Fuerzas Armadas y la detención de Lula, lo cual no ocurrió.
Las imágenes y videos recordaron lo que sucedió hace dos años en Estados Unidos cuando simpatizantes de Donald Trump asaltaron el Capitolio para impedir que se oficializara la victoria de Joe Biden como nuevo jefe de Estado. El panorama de hoy en Brasil daba cuenta de una ‘marea humana’ ingresando en el edificio, sede de la Cámara de Diputados y del Senado, sin embargo el Gobierno de Lula tomó el control de la situación.


