Ya sabíamos que todo esto iba a pasar; es que ya se tenía la experiencia de lo que fué el antiguo Instituto de Seguro Social.
Por eso, los más sensatos ahora, la siguiente expresión de prevención del humorista Evert Castro, a través de su personaje el “Peraloca”, nos lo hacen recordar:
“se le dijo, se le advirtió, se le recomendó, que cuando fuera a pasar la calle, lo hiciera cuando el semáforo lo indicara; …pero no quiso hacer caso, y se pasó tan recomendable consejo por la faja.
Y saben ustedes, ¿cómo queda una guanábana madura, después de haber caído de un cuarto piso?
Bueno, pues quedó igual, pero sin las pepitas”.
Al parecer el cartel de la medicina en la historia del sistema de salud en Colombia, ha sido una enfermedad de nunca curar; por lo que siempre se ha pretendido cambios para las cosas mejorar; y es lo que el actual gobierno, aparentemente especializado en “cambios”, lo tomó “en primera”, entre el cargamento de problemas, cuyas soluciones creía fáciles para las cosas mejorar; pero parece que una vez más, ha sido “peor el remedio que la enfermedad”.
Para los más pobres los remedios genéricos y para los ricos el comercial; siempre y cuando cuenten con un plan complemetario, para tener un tratamiento preferencial.
Ahora las cosas se han equilibrado, porque tanto los unos como los otros parecieran estar recibiendo el mismo tratamiento ineficiente e inadecuado; y a futuro, posiblemente por los curanderos del campo seremos tratados.
El proyecto de reformas para la atención de la salud, es otro más en contravía con el trinado slogan del presidente de ” la vida potenciar, para preservar la humanidad y luego expandirla en el plano cósmico universal”.
Es que la vida en Colombia, matemáticamente parece estar siendo elevada a una potencia exponencial negativa, por todas las que se están perdiendo en los enfrentamientos entre niños y jovenes como carnes de cañón, utilizados en los enfrentamientos entre los diferentes grupos ilegales, bandos delincuenciales y las mismas autoridades, defendiendo intereses ajenos y mezquinos sin compasión.
Otros quedan con la muerte aplazada por unos días, porque entonces no recibirán el tratamiento correspondiente por las deficiencias en el sistema de salud y la falta de medicinas.
Lo anterior sin considerar también las estadistísticas de natalidad que van decreciendo considerablemente, porque las nuevas generaciones no tienen las mejores perspectivas de prosperidad y estabilidad laboral, que les permita procrear; y mucho menos tener hijos para que en guerras fraticidas los vayan a matar.
Que se está especulando con los remedios que aparentemente no se pueden encontrar, porque están represados en bodegas y no los quieren entregar; es harina de otro costal, que el gobierno de alguna manera más inteligente debe saber manejar, sin el riesgo de perder más vidas, porque la medina no se está recibiendo a tiempo para la salud de los enfermos mejorar.
Es que el gobierno también tiene que ser más serio y responsable con aquellas empresas privadas o entidades particulares, que como empresarios en el negocio de la medicina se han empeñado, pero que el flujo de sus actividades depende también de las cuentas por cobrar, que les debe el mismo estado; y que si no les pagan oportunamente, entonces sin querer queriendo la prestación de sus servicios tal vez han frenado.
La ruta es clara, y se ven fácilmente los puntos donde las responsabilidades de las entidades y el dinero hacen su escala.
Aportes y Presupuesto -> GOBIERNO -> Adres
Adres (UPC) -> Eps -> Ips (Gestores farmacéuticos) -> Laboratorios farmacéuticos.
El no cumplimiento oportuno de las obligaciones adquiridas, por supuesto afecta la logística en la cadena de distribución de las medicinas, debido al bajo flujo de fondos, por lo que sin ser lo ideal, es posible que en las bodegas de los respectivos dueños, considerables inventarios encontrar, hasta que la cartera morosa por parte del gobierno se logre saldar.
Es posible que por fecha de vencimiento, muchas medicinas hasta lleguen también a perder su calidad, para las cosas empeorar.
Es cuestión de desorganizacion del mismo gobierno, por no realizar técnicamente y sin apasionamiento revanchista su labor fundamental; por lo que, con una eficiente administración , ejecución y control, no sería necesario una reforma total al sistema de salud en general.
El problema no es de plata. El problema es inteligible. El problema es de no distribuir adecuadamente los recursos disponibles.
En este momento el gobierno debe definir prioridades para superar la crisis en que se encuentra el Sistema actual, y le corresponde cancelar lo que debe pagar, y hacer cuentas nuevas siguiéndole la pista con adecuado control a lo que en adelante pueda pasar.
El foco de atención debe estar en los factores de corrupción que el mismo gobierno prometió erradicar, por lo que solo debe identificar y eliminar las células corruptas que le han restado al sistema su funcionalidad.
Realmente en una “Colombia aparentemente humana”, da pena y vergüenza ajena, ver las inmensas filas de gente, como en condición indigente, esperando durante horas en un ambiente inclemente, con la esperanza fallida de no recibir la droga que le salvará la vida, debido a una administración negligente.
Por
José R. Múnera N.


