Los docentes de la Universidad del Atlántico pidieron declarar la urgencia manifiesta para recuperar la infraestructura de los salones de clases de la institución.
Así lo dio a conocer Gabriel Vergara, el presidente de la Asociación Sindical de Educadores de Educación Superior, agremiación que asocia a docentes de la Universidad del Atlántico, a los de planta, catedráticos y ocasionales.
“Es una situación grave. Con la pandemia del covid creíamos que las cosas iban a cambiar, pero regresamos y la situación sigue igual. Hay salones que no garantizan que los profesores puedan desarrollar sus clases con normalidad y con el ánimo suficiente. Los estudiantes están en la misma situación porque no cuentan con las condiciones ambientales y físicas para ser receptores del conocimiento en una universidad acreditada como de alta calidad”, dijo el vocero.
Agregó que: “Hay salones donde están los tubos de los ventiladores, pero no hay ventiladores o estos no funcionan. Hay salones donde están los aires, pero estos tampoco funcionan por falta de mantenimiento o no se han reparados. Es una situación indigna que atenta contra la vida, la salud y la integridad de estudiantes y profesores. El año pasado se cayó un ventilador en un salón de clases y una docente se desmayó por el exceso de calor”.
Otro problema son las sillas. “Siempre que un docente está en clase, le toca ir a buscar su escritorio y silla en otro salón. También tenemos salones sin las sillas suficientes para el número de estudiantes, por ejemplo, hay un salón con veinte sillas, pero son 40 estudiantes, entonces a estos les toca desplazarse a dos o tres salones a buscar las sillas para poderse sentar y recibir unas clases en condiciones dignas. Es una situación que atenta contra la dignidad de los estudiantes. Tenemos estudiantes que salen de los municipios a las tres o cuatro de la madrugada para asistir a una clase a las 6 y 30 de la mañana y no encuentran el salón con la ventilación y la iluminación adecuada. Esto no tiene presentación”, afirmó.
Indicó que en vista que se ha venido denunciando la situación, la rectoría se ha apresurado a comprar ventiladores y aires acondicionados. “Esa compra de equipos obedeció a las denuncias que estamos realizando. Si no denunciamos, no se mueve la administración de la universidad”.


