Además de las desalentadoras cifras reveladas ayer por el DANE, que confirmaron que en febrero las ventas del comercio minorista cayeron 1,8% y el personal ocupado bajó 0,4%, frente al mismo mes del 2023; se suman los resultados de la más reciente encuesta empresarial registrada en la Bitácora Económica de FENALCO, los cuales evidencian que las ventas durante el mes de marzo continuaron en terreno negativo.
Para el 84% de los empresarios, el volumen de transacciones fue inferior (33%) o igual (51%), comparado con el mismo mes del año anterior.
“Ni la anunciada reducción de las tasas de interés, ni la desaceleración de la inflación han sido suficientes para reactivar el comercio. Las familias colombianas están tomando con mucha cautela sus decisiones de compra, máxime si se tiene en cuenta el descenso en el ingreso neto de los asalariados de estratos medios y altos que sufren en este año un aumento en el impuesto de renta vía retenciones en la fuente, lo que ha incidido negativamente en los consumos”, afirmó Jaime Alberto Cabal, presidente de FENALCO.
La situación está siendo especialmente crítica para sectores como vehículos, repuestos, motos, talleres de reparación y el cluster de la moda que incluye vestuario, cuero y calzado.
De acuerdo con los empresarios consultados a la difícil coyuntura se suman problemas de inseguridad y un importante deterioro de la cartera. “Esta situación no solo está afectando la generación de empleo, sino al recaudo tributario en especial al IVA. Se registró una caída en el recaudo real de impuestos nacionales en los primeros dos meses del 2024. Sorprende que el Gobierno siga siendo ajeno a estas circunstancias”, agregó el dirigente gremial.
Las expectativas empresariales, por su parte, no presentan un mejor panorama. Para el 72% de los encuestados la situación seguirá igual o empeorará.
Precisamente frente al complejo panorama político, económico y de los negocios, FENALCO presentó los principales factores que explican el grado de incertidumbre que prevalece en el país, casi todos ellos originados y creados por el alto gobierno.
UN DESEMPEÑO HISTÓRICAMENTE MALO
Al revisar el comportamiento del comercio minorista en los últimos 25 años se observa que en seis oportunidades se ha registrado disminución en las ventas reales. En 1998 y 1999 hubo saldo en rojo, producto de la recesión del 99 y del bajo crecimiento del 98. En 1999 el PIB colombiano tuvo una disminución del orden del 4.4% acompañado de un grave deterioro de los indicadores monetarios y fiscales que se llevó por delante a varias instituciones financieras, precipitó el desmonte del sistema UPAC, una crisis sin precedentes de la construcción y la necesidad de invocar el apoyo del Fondo Monetario.
En aquel 99 las ventas de materiales de construcción, artículos de ferretería y todo lo relacionado con la remodelación del hogar sufrieron un inédito desplome del orden del 36%.
En 2009, como consecuencia de la crisis financiera e inmobiliaria iniciada en Estados Unidos, la economía colombiana sufrió una fuerte desaceleración y creció un escaso 1.7%. El comercio moderno experimentó una caída en sus ventas del 2.6%. Otro año para olvidar fue el 2017, año en que se ajustó el IVA del 16 al 19% originando una fuerte caída en las ventas de bienes durables y semidurables. En el 2020, año de la pandemia, el desplome de la actividad económica también afectó severamente al comercio. Finalmente, el año anterior fue de resultados muy negativos para el comercio, con un descenso en las ventas reales del 6.5%.


