Cada mes de mayo, las miradas del mundo del cine se posan sobre la Costa Azul francesa, donde la ciudad de Cannes se convierte en el epicentro del séptimo arte. Directores, actores, guionistas y demás figuras de la industria se dan cita en uno de los festivales más emblemáticos y prestigiosos del calendario cinematográfico internacional. Este año, el Festival de Cannes abrió su edición 2025 con un momento cargado de emoción, reconocimiento y crítica política.
Durante la ceremonia de apertura, Robert De Niro fue homenajeado con la Palma de Oro honoraria, galardón que recibió de manos del también actor Leonardo DiCaprio. El actor neoyorquino aprovechó la ocasión para lanzar un contundente mensaje contra el expresidente de Estados Unidos Donald Trump, a quien describió como un “presidente filisteo”, en referencia a su anunciada intención —aún no ejecutada— de imponer un arancel del 100% a todas las películas extranjeras.
“Reflexionen sobre esto un momento. No se puede poner precio a la creatividad, pero, al parecer, sí se le puede aplicar un arancel. Esto es inaceptable”, declaró De Niro ante el auditorio reunido en el icónico teatro Grand Lumière, que respondió con un prolongado aplauso.
El actor manifestó su rechazo a lo que calificó como una medida perjudicial para la cultura cinematográfica global. “No podemos quedarnos de brazos cruzados”, afirmó, señalando que la decisión constituye una amenaza directa al arte. En su intervención, también convocó a la acción pacífica y a la movilización ciudadana en defensa de la libertad: “Tenemos que actuar ya. Sin violencia, pero con gran pasión y determinación. Es hora de que todos los que se preocupan por la libertad se organicen, protesten y, por supuesto, cuando haya elecciones, voten. Esta noche, y durante los próximos 11 días, demostramos nuestra fuerza y compromiso celebrando el arte en este glorioso festival”.
Con este potente llamado, De Niro no solo recibió un reconocimiento a su trayectoria artística, sino que también reafirmó su compromiso con la libertad de expresión y la defensa del cine como herramienta cultural universal. Su discurso dejó en claro que el Festival de Cannes, además de ser una vitrina de talento


