El decreto que firmó el presidente Gustavo Petro, que busca revivir los mataderos municipales en Colombia, ha generado diversas discusiones alrededor de los impactos, buenos y malos, que tendría para los consumidores.
Y es que esta medida hace realidad la promesa de campaña del hoy jefe de Estado, quien ha argumentado que con la reapertura de los mataderos municipales los campesinos podrán volver a comercializar sus productos, acabando así “con los monopolios de los frigoríficos”, que “han elevado el precio interno de la carne”.
De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, uno de los objetivos del decreto es reducir los precios de la carne y disminuir el abigeato.
El exdirector del Invima Julio César Aldana intervino aclarando el tema de salubridad enfatizando en las enfermedades que causan algunos alimentos cuando no son bien tratados.
“Existen enfermades unas transmitidas por alimentos. Estas enfermedades son una realidad en Colombia y el mundo. En 2010 la Organización Mundial de la Salud mencionó que hubo alrededor de 600 millones de casos de este tipo de enfermedades, y de esos casos hubo 420.000 muertes ese año. Los principales agentes son la carne y el agua, de tal manera que el manejo en la transformación de la carne es un tema que se debe hacer con rigor para preservar los intereses en salud pública”, explicó el exdirector del Invima.
Así mismo rescató que “es importante que la opinión pública conozca que desde 2007 hay un decreto que es donde opera todo esto, que es el 1500 y no solo tiene que ver con el Invima. La Producción primaria, todo lo que sucede en el campo está bajo la tutoría del ICA, luego cuando el animal llega a la planta de beneficio (matadero), sea porcino o bobino, quien regula esto es el Invima”, dijo.
Sobre el cierre de estos mataderos en su administración al frente del Invima, dijo que “Colombia con el decreto 1500 pasó de tener alrededor 1600 plantas de beneficio animal a 500. Se cerraron porque no cumplían con condiciones sanitarias mínimas que dieran garantías en salud pública. Las enfermedades transmitidas por alimentos son una realidad”.
Ya que esto, según explicó, tendría condiciones en caso de que se abrieran mataderos que no garanticen la salud pública.
“Si se permite que en esas plantas se sacrifiquen animales sin garantizar salud pública, habrá problemas en esa materia porque habrá muchas enfermedades por agentes que están en esas carnes”, dijo.
Sentenciando al tiempo que “tan grave es que no exista la planta de beneficio y que supuestamente se promueva el desempleo, como que exista la planta y no cumpla con las condiciones sanitarias y por lo tanto se genere un problema de salud pública”, concluyó.
Frente a esto, el ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, advirtió que los centros de sacrificio deberán cumplir con las condiciones de buena atención y salubridad que serán exigidos por las autoridades sanitarias.
“Junto con el Invima vigilaremos y controlaremos estos centros de sacrificio para que funcionen con todos los reglamentos y condiciones sanitarias que exige la salud pública”, enfatizó el MinSalud.
Actualmente, los departamentos en donde más plantas de sacrificio animal han cerrado son Antioquia (98), seguido de Santander (65), Cundinamarca (33), Boyacá (30), Tolima (20), Bogotá (19), Valle del Cauca y Nariño (17), y Huila y Caldas (15).


