La reciente actualización de seguridad emitida por el Gobierno de Estados Unidos, en la que se recomienda reconsiderar los viajes a varias zonas de Colombia y se incluyen municipios del Atlántico, generó preocupación entre ciudadanos y sectores económicos del departamento. Frente a esta situación, el secretario del Interior del Atlántico, José Antonio Luque, aseguró que la advertencia se basa en cifras correspondientes al primer trimestre del año, cuando se registró un fuerte incremento de homicidios en algunos municipios.
Según explicó el funcionario, la escalada de violencia estuvo relacionada con disputas entre estructuras criminales por el control territorial y de rentas ilegales. Sin embargo, precisó que el 98 % de los homicidios registrados en ese periodo correspondieron a casos de sicariato, mientras que el 50 % de las víctimas tenían antecedentes o anotaciones judiciales por delitos como homicidio, porte ilegal de armas y tráfico de estupefacientes.
Luque también señaló que el 86 % de las víctimas tenía vínculos con organizaciones criminales, lo que, según indicó, evidencia que gran parte de los hechos violentos estuvieron asociados a enfrentamientos y ajustes de cuentas entre estas estructuras.
Otro de los datos que calificó como preocupantes es que cerca del 80 % de los homicidios y las extorsiones eran dinamizados desde centros penitenciarios del país. El secretario afirmó que esta situación fue puesta en conocimiento del Gobierno Nacional y del Inpec durante varios consejos de seguridad, debido a presuntas llamadas y videollamadas realizadas desde cárceles como La Picota, Cómbita y Girón.
Pese al panorama registrado durante los primeros meses del año, el funcionario aseguró que la Gobernación del Atlántico puso en marcha mesas semanales de trabajo con organismos de seguridad y operadores de justicia para contener la situación en los municipios más afectados.
Como resultado de estas acciones, Luque afirmó que durante las últimas 11 semanas se ha logrado una reducción sostenida del 80 % en los homicidios. Según explicó, se pasó de registrar entre 12 y 13 asesinatos semanales a cifras que oscilan entre dos y tres casos por semana, por lo que considera que la realidad actual de estos municipios es diferente a la reflejada en los datos analizados por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.


